Hábitos para controlar la hipertensión

Modificar el estilo de vida con pequeños cambios es a menudo suficiente para disminuir la tensión arterial. Con ello se puede conseguir evitar la medicación o por lo menos retrasar su toma.

Lo que ha demostrado reducir la presión arterial es lo siguiente:

  • Descenso de peso. Está demostrado que cuando hay sobrepeso, aunque sea leve, una bajada contribuye al descenso de la tensión arterial.
  • Disminución del consumo de alcohol. Menos de 30 gramos al día para hombres y menos de 20 gramos en mujeres. Para hacernos una idea, una copa de vino de 200 ml aporta casi 21 gramos de alcohol. 
  • Reducción de la ingesta de sodio. No solo nos tenemos que fijar en la sal para condimentar, sino también en los alimentos ricos en sal (comida elaborada, en lata o bote, embutidos, ahumados, queso, etc).
  • Dieta rica en potasio. Se basa en un consumo elevado de frutas y verduras.
  • Aporte suficiente de calcio. Si tomas lácteos, que sean desnatados.
  • Disminución de la ingesta total de grasas y de la proporción de grasas saturadas. Carnes rojas, piel de aves, lácteos no desnatados, mantequilla… contienen grasas saturadas. Se recomienda comer más pescado y pescado azul de 1 a 2 veces por semana.
  • No tomar café u otras bebidas estimulantes en cantidades abusivas. Hay que recordar que los refrescos de cola también tienen cafeína. El té y el chocolate también contienen sustancias estimulantes.
  • Ejercicio físico moderado aeróbico e isotónico. Andar, correr, nadar, bailar, aerobic, ciclismo… practicados de forma regular y gradual, durante 30-45 minutos al día, de cinco a seis días a la semana es la dosis recomendada para que tenga un efecto apreciable en la tensión arterial. Aunque esto sería lo ideal, recuerda que siempre es mejor poco que nada.
  • Suprimir el tabaco. Es una medida fundamental para disminuir el riesgo cardiovascular global.