Cuando las cifras son más que números

Desde 2015, la UE, un espacio en el que conviven 500 millones de personas, solo ha encontrado “sitio” para reubicar a 28.242 refugiados.

160 mil es una cifra. Y una cifra, por definición, ni es grande, ni pequeña, porque funciona por comparación. Por ejemplo: 160 mil es la suma de las personas que un día liguero se dan cita en dos de los diez partidos que se juegan ese fin de semana. Esa misma cantidad representa menos del 1% de los turistas que lleva recibidos España hasta agosto de este mismo año. Pero 160 mil puede convertirse también en una cifra inalcanzable como lo ha sido para la Unión Europea. 160 mil suponía el número de refugiados que debían ser reubicados por la Unión antes del 26 de septiembre de 2017. Desde 2015, la UE, un espacio en el que conviven 500 millones de personas, solo ha encontrado “sitio” para reubicar a 28.242, es decir, el 18% de la cifra total asumida. Únicamente Malta ha cumplido con su cuota de 137 personas.

Por su parte, el reino de España se comprometió a recibir en este periodo a 16.231 refugiados reubicados provenientes del cupo de 160 mil establecido y, a la vez, hacer lo propio con 1.106 reasentados. O sea, un total de 17.337 personas en dos años. De las cifras pactadas, se ha cumplido únicamente con un 11%, es decir, 1.910 personas.

Si volvemos a idea inicial de las cifras y las comparaciones, podemos decir sin temor a equivocarnos, que esos 1.910 solicitantes de protección internacional constituyen el equivalente al número de personas que caben en los polideportivos de muchos barrios o ciudades pequeñas de España.

La UE afirma defender la legalidad internacional y exigir su cumplimiento a los Estados miembros, pero no existe ninguna medida de la UE para responder al incumplimiento que representa que esos Estados no hayan acogido el cupo que acordaron en su momento.

Tras ese estrepitoso fracaso, en Bruselas y en las diversas cancillerías, no se debate de sanciones. Se habla de reforzar las vías de acceso a la Unión, de reformar el Reglamento de Dublín y de trabajar en una triple vía: reasentamiento, migración legal y retorno voluntario. Medidas que realmente no caminarán a favor de que la Unión aplique la legalidad internacional que los propios Estados consideran legítima, mientras, entre otras cosas, las 160 mil personas comprometidas no se hallen reubicadas.

160 mil es más mucho que una cifra. Representa la distancia que separa a Europa y a sus Estados de optar por la senda de los derechos de las personas y de la legalidad que los protege, o seguir alejándose de ellos cada día un poco más.