Un enfoque diferente para el TDA-H

Llevamos ya unos cuantos años diagnosticando Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA-H) a muchos niños que cursan con dificultades de aprendizaje, bajo rendimiento escolar y alteraciones conductuales. Pero, ¿qué hay detrás de esta etiqueta? ¿Los profesionales no somos capaces de tener un modelo neuropsicológico que dé cuenta de estas alteraciones en su conjunto? ¿Existen herramientas de rehabilitación fiables?

Un enfoque diferente para el TDA-H

Los síntomas

 Los niños-adolescentes diagnosticados de TDA-H pueden presentar los siguientes síntomas:

• Falta de atención.

• Impulsividad.

• Hiperactividad.

• Alteración en la memoria de trabajo, atención selectiva, la fluencia verbal y las funciones ejecutivas.

Hasta la fecha, los profesionales diagnosticamos el TDA-H después de un completo estudio neuropsicológico, pero ¿y si las distintas pruebas para evaluar la atención no eran las adecuadas? ¿Y si al no contar con una base científica que nos explique qué es el TDA-H diseñamos un tratamiento erróneo?

Partimos de la base que la neuropsicología es un ciencia y como tal nos debe dar una explicación, un modelo teórico que nos permita entender qué es y por qué existe el famoso TDA-H. Hasta el momento no existía ningún modelo capaz de responder a estas cuestiones. Como profesionales de la psicología y la neuropsicología tenemos la obligación de investigar aquello que nos preocupa y este hecho a nosotras nos tenía más que alerta. Tras un extenso tiempo de estudio de casos reales, hemos encontrado el modelo cognitivo que nos da dicha explicación teórico-científica del TDA-H, el modelo de Baddeley (1996).

Baddeley propone las siguientes funciones específicas del administrador central, es decir, de nuestro ‘sistema operativo’ si lo comparamos con un ordenador:

• La capacidad de realizar dos actividades mentales al mismo tiempo.

• Los cambios en la estrategia de recuperación.

• La activación de información en la memoria a largo plazo.

• Las funciones de atención selectiva.

Un niño tendrá TDA-H si no le funciona correctamente este administrador central. Podríamos decir que alguna parte de su sistema operativo ‘se cuelga’, y entra en conflicto.

Baddeley nos ayuda a entender cómo funciona nuestra capacidad cognitiva y a diseñar nuevas pruebas diagnósticas para evaluar específicamente la atención. Este psicólogo británico apunta que hay dos circuitos cerebrales que regulan nuestra atención: el canal visual y el auditivo. Detectando cuál de los dos falla podemos diseñar un tratamiento de rehabilitación cognitiva mucho más eficaz.

Nunca antes se ha utilizado un modelo científico para trabajar la rehabilitación cognitiva en nuestro país. Mejoramos el rendimiento de las áreas cognitivas disfuncionales del niño a través de ejercicios, que no son estándar, creados y adaptados a partir del estudio de Baddeley. Es decir, esta nueva manera de estimular la atención basándose en un modelo científico es mucho más efectiva al actuar directamente sobre los circuitos cerebrales dañados: mejora la capacidad de atención, la atención sostenida, el cambio de estrategias en la búsqueda de información, las funciones ejecutivas, el lenguaje, la memoria a corto y largo plazo…

Tratamientos a medida

¿Qué tratamiento necesitan los niños con TDA-H? Los niños/adolescentes con TDA-H precisan la atención de un psicólogo infantojuvenil especializado en trastornos del aprendizaje. Con él trabajará toda la parte emocional: autoestima, confianza, pautas a padres, ansiedad ante exámenes, seguridad… A su vez, llevará a cabo una reeducación escolar, es decir, enseñará al niño pautas y formas de estudiar útiles y eficaces para él. También deberá contar con el soporte de un neuropsicólogo, quien llevará a cabo una reeducación cognitiva de las áreas disfuncionales, como es la atención.

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El modelo de Baddley

El modelo de memoria de trabajo de Baddley ofrece a la vez una visión de conjunto y una visión detallada de todos y cada uno de los componentes que explican muchas de las funciones cognitivas que participan en la atención, en la memorización, en las funciones ejecutivas y en las funciones lingüísticas. Baddley redefine la memoria a corto plazo en memoria de trabajo y la conceptualiza como un sistema de almacenamiento temporal de información, mientras se ejecutan tareas cognitivas de diversa índole. Propone un modelo basado en una arquitectura jerárquica de tres mó- dulos: un administrador central encargado de asegurar la transmisión de la información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Sus funciones incluyen la distribución de los recursos atencionales y está implicado en tareas de razonamiento, de comprensión y de producción del lenguaje; y dos sistemas ‘esclavos’, uno llamado boucle fonológica y el otro calepin visio-espacial. Disponemos de tests que miden y evalúan todas y cada una de estas funciones. Es así como el criterio diagnóstico de TDA-H adquiere pleno sentido, ya que podemos valorar el coeficiente de inteligencia, la atención selectiva, la distribución de recursos atencionales, ciertas dificultades para inhibir una respuesta poco habitual y la memoria visual. Solo cuando podemos diagnosticar y aislar los componentes alterados, somos capaces de diseñar una reeducación cognitiva eficaz.

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