Unas pautas para elegir el colegio de tus hijos (III)

En los dos anteriores artículos explicábamos las características de los distintos tipos de escuelas que los padres pueden elegir en España. En esta última entrega, aproximamos claves sobre qué es lo que hay que valorar a la hora de elegir colegio, y publicamos sendas entrevistas con el premiado maestro de Youtube y el director de una escuela sin horarios.

Unas pautas para elegir el colegio de tus hijos (III)

Como ya hemos visto, los modelos educativos son variados y probablemente no hayamos explicado todos. Salvo que uno tenga muy claro qué proyecto desea para la educación de su hijo, y por tanto a qué tipo de escuela va a llevarle o incluso ya se tenga el centro elegido, es importante tener en cuenta una serie de consideraciones a la hora de optar por un colegio u otro.

-Compartir la filosofía del centro

Optar, por ejemplo, por un colegio religioso si no se comparten esos valores no es muy prudente. "Si se comparte la filosofía del centro, todo va a ser más fácil. Se dará una confianza recíproca y la responsabilidad se siente como compartida. Sin embargo, si los principios que el colegio impulsa chocan con los que se tiene como familia, el niño o la niña puede tener problemas para complementar esas dos visiones del mundo", dice el profesor Enric Roca.

-La distancia a casa

Los expertos coinciden en que la cercanía a casa es un punto favorable a la hora de elegir: Es importante para la socialización de los chicos y chicas, ya que cuando empiezan a quedar con los amigos se les restas autonomía si no están próximos a casa.

-Coherencia educativa en todos los ciclos

Natalia Ocaña, maestra de Infantil, recomienda comprobar que "hay coherencia entre cómo se trabaja en Infantil y cómo se sigue en Primaria. En este paso, si hay cambios abruptos, los niños lo pasan mal. Si en Infantil han trabajado por proyectos y en Primaria meten un libro a la primera de cambio, no hay coherencia. Y eso pasa bastante", sostiene.

-Los horarios y las extraescolares

La horquilla de horario extraescolar o el tipo de jornada son otras dos claves de cara a la conciliación. Muchos centros ya trabajan con horario intensivo de mañana, que agrupa todas las clases antes de la comida. "Es interesante ver si todo el tiempo escolar, también los recreos y el descanso del comedor, es tiempo educativo. Si se ha incorporado el proyecto a todos los agentes, como los monitores. Que esos tiempos no solo aseguran su seguridad y su alimentación", concluye Martín Ortega.

-Los deberes

Los centros con pedagogías más alternativas son menos proclives al concepto tradicional de deberes; los más metódicos, más favorables. Las expertas recomiendan en este punto preguntar si hay carga de tareas para casa y de qué tipo son. "No es lo mismo investigar sobre algo que estimule la curiosidad que copiar el dibujo de un libro en el cuaderno para que esté bonito y acompañe al ejercicio", dice Natalia.

-El profesorado

“Hay que observar si los profesores trabajan con un proyecto compartido que define la línea del centro. Más allá de si hay docentes brillantes, hay que fijarse en el conjunto y ver si el equipo está consolidado", señala Elena Martín Ortega, catedrática de Psicología Evolutiva en la Universidad Autónoma de Madrid.

-La participación de las familias

¿Pueden entrar los padres y las madres a las aulas o tienen que dejarlos en la puerta? Para la maestra Natalia Ocaña, esta pregunta es clave. "Si te dejan pasar y participar, te da más confianza porque ves lo que está pasando", añade.

"En colegios con participación no se concibe a las familias como enemigas, sino como aliadas. Por lo tanto, no se les oculta información porque se entiende que la única forma de educar es compartir los criterios de cómo educar", explica la catedrática Elena Martín Ortega.

-Las instalaciones

Un patio amplio, una gran polideportivo o una pizarra digital pueden ser elementos atractivos, pero los expertos recomiendan no dejarse deslumbrar por lo que se percibe a primera vista. Sí es importante, en cambio, que haya un aula de psicomotricidad adaptada, con paredes y suelo adecuados o una clase de música (ver recuadro Clases de música y arte mejoran cognición y rendimiento de los niños).

-La atención a la diversidad

¿Cuántos apoyos hay? ¿Disponen de aula TEA? ¿Y es preferente para alumnos con diversidad funcional? Son preguntas que hay que plantear si se busca un hijo o hija crezca en un centro diverso e integrador. "Lo ideal es que en el colegio se tomen todas las decisiones desde este eje de respetar e incluir al otro", piensa la catedrática Elena Martín Ortega.

También se debe consultar con cuántos recursos cuenta el departamento de orientación y cómo atienden a los estudiantes con dificultades o a los más avanzados y ver, al dar el salto a Secundaria, el criterio con el que se organizan los grupos, "si teniendo en cuenta los centros de procedencia o buscando la mezcla de perfiles de los chicos", concluye.  

IIIIIIIIIIII

David Calle, el profesor de YouTube nominado al Global Teacher Prize

David Calle (Madrid, 1972) es ingeniero de telecomunicaciones y a ello se dedicó en los primeros años de su vida laboral, hasta que la crisis lo mandó al paro. Desde entonces es 'profe'. Primero en una academia, luego en su propia academia y ahora también en internet. Tiene un canal en YouTube llamado Unicoos donde imparte lecciones de matemáticas y ciencias.

Sus alumnos le nominaron al Global Teacher Prize 2017, un premio para reconocer la creatividad docente. Quedó entre los finalistas y la experiencia le ha servido para conocer a profesores de todo el mundo “que no tienen recursos y sacan adelante su labor con esfuerzo y pasión”.

-Usted es un profesor atípico porque no está en un colegio con las exigencias académicas y administrativas que ello conlleva. Muchos profesores que sí lo están señalan la injusticia de reconocer la creatividad de los profesores que están libres de estas ataduras. ¿Qué les respondería?

-Les diría que yo en la academia doy cuatro horas de clases diarias, que también tengo que prepararme las clases y que atiendo a mis alumnos por WhatsApp durante todo el día. Que, si mis alumnos suspenden, no se apuntan el mes siguiente. Que lo que hago con Unicoos, o con mis vídeos de Thor, lo hago en mi tiempo libre. Yo estoy con los profesores a muerte: hacen bien en quejarse porque están demasiado limitados por la carga burocrática, por determinados planes de estudios, por algunos directores que no les dejan hacer lo que querrían, o no les dejan sus comunidades autónomas...

- ¿Comprende entonces sus críticas?

-Lo que ocurrió con la nominación al Global Teacher Price es que me convirtió en la imagen de un montón de profesores sin pretenderlo. Pero si alguien me escucha verá que siempre digo lo mismo: los profesores en este país no están reconocidos, no tienen la consideración, el respeto y el sueldo que se merecen, no se les deja hacer las cosas que les gustaría hacer. Necesitamos que se escuche a los profesores y que la suya se convierta en una profesión de privilegio, de crédito y de prestigio social como la de los médicos, los arquitectos o los ingenieros nucleares.

-FECYT realiza cada dos años una Encuesta sobre la Percepción Social de la Ciencia y uno de los datos recogidos es que los ciudadanos sienten que no tienen una base científica suficiente. ¿Está de acuerdo?

-Por supuesto. Solo hay que ver la programación de los canales de televisión y ver cuántos se dedican a hacer algún tipo de divulgación científica. Tampoco los telediarios abren con noticias sobre descubrimientos médico, o sobre investigadores españoles, sino con el último asesinato... O que hace frío en Soria en invierno, ¡pues claro que hace frío en Soria en invierno!

-¿Cree que hay alumnos irrecuperables para la ciencia?

-Hay que tener claro que cada uno tiene sus intereses y sus pasiones. En Secundaria puedes conseguir que tus alumnos, sean de ciencias o de letras, amen las matemáticas y la ciencia. A todo el mundo le gusta saber que la luz está compuesta por siete colores o por qué hay cuatro estaciones a lo largo del año. Pero no podemos pretender que todo el mundo sea científico o ingeniero, y, de hecho, ¡menos mal! Si no hubiese lingüistas, por ejemplo, no tendríamos reconocimiento de voz en Google, ni búsquedas orgánicas, ni autocorrector. Que yo lo odio, pero es útil y ahí está.

-Si tuviese una última oportunidad para enganchar a un chaval que ha renegado de las ciencias, ¿qué le diría?

-Le diría que, dependiendo de su elección, en los próximos treinta años podrá ser protagonista o espectador de todo lo que va a ocurrir. Si estudia ciencia podrá estar en el meollo de un montón de cambios en inteligencia artificial, machine learning, etc. Si no, va a ser un espectador, que tampoco tiene nada de malo.

Pero sobre todo le diría que no abandone pensando que son demasiado difíciles. No es así. Es solo que a los 14, 15 o 16 años no tienes por qué ser hábil resolviendo ecuaciones de segundo grado y puede que necesites ayuda. Y si a los 18 años me dices que quieres ser artista, pues genial. Un compañero del instituto, de matrícula de honor en ciencias, terminó estudiando Filosofía porque nuestro profesor de la asignatura en COU hizo que se enamorase de ella. Sus padres se volvieron locos, pero era lo que él quería hacer.

-Es un ejemplo de lo importante que es un buen profesor...

-Lo que hace un profesor en clase es insustituible y lo que te diga o no te diga te puede marcar de por vida. Hay profesores que no te dan una palabra de aliento a tiempo y eso te desmoraliza. Yo tengo alumnos a los que su profesor les ha dicho "no vas a aprobar la Química en tu vida", y para ellos es durísimo.

-¿Existen los casos perdidos?

-Me cuesta pensar en alguno. Yo nunca me rindo con ellos. Les insisto en que se esfuercen para tener la oportunidad de elegir. Yo creo que no hay nada más maravilloso que tener un trabajo que te apasione, y cuanto más preparado estés, más posibilidades tienes. Si no, te tocará ir a la deriva que marquen las olas del mundo, no tendrás poder de decisión.

-Usted está en contacto directo con esta generación de jóvenes de la que a veces se habla tan mal: se les tilda de personas sin interés, sin capacidad de trabajo, sin inquietudes... ¿Está de acuerdo con este retrato?

-No. Para mí los milenials tienen dos habilidades fundamentales: por un lado, se adaptan a los cambios y por otro manejan muy bien la tecnología. Y luego hay algo que a mí me fascina: no les importa mucho el dinero que ganen en un trabajo sino más bien que les apasione, lo que les aporta el proyecto, los compañeros con los que trabajen... No están obsesionados con tener un sueldo fijo para el resto de su vida, les gusta guiarse por el corazón. Muchas de estas cosas son ventajas.

-O desventajas...

O desventajas, porque la vida les hace dar más tumbos. Pero la vida es un continuo ensayo y error, y serás mejor persona si te vas dando golpes por el camino. La adolescencia ahora también tiene sus inconvenientes: son más impacientes, quieren resultados rápidos. Además, tienen muy poca capacidad de trabajo. Los padres somos excesivamente protectores con los niños y no les hacemos ver que hay que esforzarse por todo, y que cuando terminen la universidad no vamos a estar ahí para conseguirles un trabajo o darles palmaditas en la espalda. Tampoco van a tener a sus colegas dándole a “Me gusta”. Podrán tener 20 likes o 200, pero esos likes no les van a dar un trabajo.

-Usted defiende que hay que ir a la universidad.

-Sí, porque es lo que más puertas te va a abrir y como más opciones vas a tener. Pero no solo por eso, también por la cantidad de gente diferente que conoces. Allí ves otras formas diferentes de ver la vida distintas a la tuya. Eso es básico.

-Existe una brecha de género en las ramas científicas, ¿la percibe en sus clases?

-En mi canal de Youtube el 40% de los seguidores son chicas, y en mis clases de ciencias las mejores notas las sacan ellas. Lo que hay que hacer es convencer a las chicas, que tienen muchas más ganas de ayudar a los demás que los chicos, de que siendo ingenieras pueden ayudar al mundo tanto como siendo médicas o psicólogas. No hay muchas chicas que elijan Ingeniería Informática, y es una pena, porque la informática y sus proyectos necesitan más corazón.

SINC

 

IIIIIIIIIIII

La red de escuelas sin horario y escolares agrupados por su nivel de autonomía

Julio Fontán (Medellín, 1957) es el director de una red de escuelas en las que no hay un horario fijo. En las aulas de los colegios Fontán -incluidos en la lista de Microsoft de los centros más innovadores del mundo y reconocidos también por la Fundación Telefónica-, los niños no están agrupados en clases por edad, sino por nivel de autonomía. Los colegios funcionan como una oficina de trabajo en la que las tareas se realizan de forma individual en mesas compartidas. Cada uno con su ordenador.

- Usted estudió Administración de Empresas, que nada tiene que ver con la innovación educativa…

- Los verdaderos creadores de la red de colegios Fontán fueron mis padres. Él psicólogo y ella filóloga, ambos eran unos apasionados de la educación y en 1957, el mismo año en que nací, montaron el Centro Psicotécnico de Medellín, dedicado a la experimentación educativa. Ellos empezaron a hablar de un calendario flexible y de alumnos autodidactas, fueron muy avanzados. Como resultado de su investigación, en el 85 crearon el centro Fontán de Medellín, que fue aprobado por el Ministerio de Educación como el primer colegio innovador de Colombia. Ellos creían que cada niño es diferente y tiene sus propios ritmos de aprendizaje y apostaron por suprimir los exámenes tradicionales y permitir que fueran los propios estudiantes los que decidieran cuándo poner a prueba sus conocimientos. Hoy la metodología ha evolucionado bastante y en nuestros colegios ya no hay exámenes.

- Parece que su lucha es acabar con el sistema tradicional.

- El sistema de enseñanza tradicional tiene unas estructuras sumamente rígidas. Los niños siguen una disciplina, y la meta no debe ser la obediencia sino la autonomía. En este colegio los profesores no enseñan, solo acompañan. No hay clases y tampoco material autodidacta. El aprendizaje lo construye el propio niño. Al no haber una bibliografía obligatoria, el estudiante tiene que aprender a buscar lo que necesita, puede hacerlo en la biblioteca, en internet o en un museo. Nuestros colegios se basan en el aprendizaje personalizado: cada alumno planea sus metas diarias, semanales y mensuales y eso potencia su autoestima y autonomía. Aprenden a desarrollar estrategias para conseguir cumplir sus objetivos y ese patrón se repetirá durante toda su vida. Si algo no tiene sentido para ti, no vas a estar dispuesto a destinar tu energía.

- Si no existen las clases por edades, ¿cómo organizan a los niños en la escuela?

- Cuando el alumno llega se le hace un diagnóstico y, teniendo siempre en cuenta los estándares del programa académico colombiano, se le diseña un plan personalizado. Los programas son dinámicos. El mundo está en permanente cambio y no tiene sentido que cuando el niño entra en preescolar ya esté definido lo que aprenderá a los once años. En lugar de clases, tenemos talleres por niveles de autonomía. Si juntas a niños de la misma edad en un aula, la tendencia automática es a competir. Cuando son de distintas edades, tienden a colaborar. Cambia por completo el ambiente escolar.

- Sin exámenes, ¿cómo evalúan el progreso de los alumnos?

- Es el propio alumno el que se evalúa. La tecnología es clave es nuestros centros, de hecho, fuimos la primera escuela de América Latina en tener todo el sistema en la nube. Utilizamos un software que propone ejercicios en función del nivel de comprensión del alumno. El estudiante puede fijarse sus objetivos y comprobar su progreso en cualquier momento gracias a un programa de análisis de datos. Solo pasan al siguiente nivel cuando se han demostrado a sí mismos que dominan el tema.

- Pero entonces se siguen sometiendo a exámenes, aunque sea con un ordenador como interlocutor.

- Lo más importante es la autonomía del alumno. Él marca sus tiempos. El sistema tradicional no valora la capacidad de evaluación de los estudiantes. El ser humano se pasa la vida evaluando situaciones y de ello va a depender el éxito que tenga en la vida. Tomar una decisión correcta o no. Es un proceso complejo que requiere entrenamiento. Cuando un niño presenta un trabajo en el colegio, ya lo evaluó, pero es el profesor el que decide su nota. Eso no tiene sentido, hay que darle el poder para que se esfuerce y valore la calidad de su trabajo. Además, el hecho de hacerles responsables de su aprendizaje conlleva que interioricen mejor los contenidos. Con los exámenes tradicionales, está demostrado que la información se olvida a las pocas semanas. Con nuestro método, el niño avanza a su ritmo y en su cabeza se asientan las conexiones de causalidad y tiempo.

- En Colombia ya hay más de 30.000 alumnos que siguen su método. ¿Qué datos demuestran que se trata de un sistema eficaz?

R. Estamos en 23 colegios colombianos, todos públicos excepto tres privados. También usan nuestra metodología en 13 colegios de Estados Unidos, México, Costa Rica, Chile y España. Tenemos activo un centro de investigación que recoge los datos de aprendizaje de los alumnos y sabemos que el 37% de nuestros estudiantes lograron terminar el curso en menos de 35 semanas, cuando la media en Colombia es de 40. El 6% de los alumnos colombianos repiten curso, y en nuestros colegios solo el 0,3%. La innovación sucede cuando un estudiante tiene la libertad de crear, en lugar de seguir el patrón establecido por otros. Nuestros alumnos están más motivados.

- En sus colegios los propios alumnos pueden escoger su horario e incluso sus vacaciones. ¿Para los padres no resulta un incordio que no existan horarios?

- La flexibilidad en el horario es uno de nuestras señas. Depende si se trata de una escuela pública o privada. Las primeras sí están sujetas al calendario escolar estatal, aunque los alumnos pueden comenzar sus vacaciones tan pronto como acaban el programa. En las privadas, los estudiantes pueden iniciar el curso en cualquier fecha del año. También pueden elegir la hora de entrada y salida, depende de su nivel de autonomía. El hecho de que decida cuándo empezar le empuja a responsabilizarse de su vida y de sus metas. Los ritmos de aprendizaje varían mucho de un niño a otro, así como los tiempos de descanso. Fijar una hora para el recreo y obligar a todos los niños a desconectar al mismo tiempo es simplemente desconocer cómo funciona el ser humano. El descanso es un elemento del trabajo y cuando el cerebro necesita desconectar lo hace, independientemente de lo que diga un profesor.

- En sus aulas no hay profesores, sino acompañantes o guías. ¿Han recibido alguna queja por parte de los padres?

- Al principio no entendían el cambio de modelo. Consideraban injusto que recibieran un salario a final de mes a pesar no dar clases y de no llevarse exámenes para corregir en casa. Uno de nuestros principios es el de no explicar. Si le das al alumno el resultado final, estás impidiendo que avance en su proceso de descubrimiento. El trabajo de nuestros profesores es más intenso y entre sus funciones está la de permitir que los niños desarrollen su capacidad de evaluación. Cuando llegamos a una escuela nueva, damos 40 horas de formación a los docentes y después les acompañamos durante un tiempo en el aula para que aprendan a moverse en un escenario sin pizarras. La innovación no afecta solo al espacio físico, sino al propio sistema. Es una revolución que implica a los padres, a los alumnos y a los profesores. Por eso nuestra metodología se llama Educación Relacional.

IIIIIIIIIIII

Clases de música y arte mejoran cognición y rendimiento de los niños

Los padres que apuestan por motivar las dotes artísticas de sus hijos a través de la música y el arte tienen ahora un motivo de peso donde respaldar su punto de vista, y es que estas disciplinas no se relacionan sólo con la estimulación de la creatividad y el desarrollo de una forma sana para liberar el estrés y la tensión emocional, también guarda relación estrecha con las habilidades cognitivas y un mejor rendimiento académico.

Esto sugiere una investigación publicada en Frontiers in Neuroscience basada en el primer estudio longitudinal a gran escala que se adapta al currículo escolar regular. La investigación habla muy bien de las clases de música, pero también de las lecciones de artes visuales, que se vincularon con una mejoría significativa de la memoria visual y espacial de los niños.

Las lecciones de música estructuradas, indica el estudio, mejoran las habilidades cognitivas de los niños, lo que incluyen el razonamiento basado en el lenguaje, la memoria a corto plazo, la planificación y la inhibición. Todo esto conducen a un mejor rendimiento académico.

Lo que los investigadores buscan con este estudio es demostrar que la música tiene efectos beneficiosos sobre la cognición y que está injustamente desapareciendo de los planes de estudios generales.

Los investigadores llevaron a cabo el estudio con 147 niños en múltiples escuelas holandesas, utilizando un método musical estructurado desarrollado por el Ministerio de Investigación y Educación en los Países Bajos junto con un centro experto en educación artística. Todas las escuelas siguieron el plan de estudios de la escuela primaria regular, y algunas proporcionaron clases complementarias de música o artes visuales. Los niños recibieron lecciones teóricas y prácticas.

Después de 2,5 años, se evaluó el rendimiento académico de los niños, así como varias habilidades cognitivas, incluidas la planificación, la inhibición y las habilidades de memoria. Los investigadores encontraron que los niños que recibieron lecciones de música tuvieron mejoras cognitivas significativas en comparación con todos los otros niños en el estudio.

Comentarios
Unas pautas para elegir el colegio de tus hijos (III)