Postres más sanos que no pierden sabor

Eliminar el azúcar o reducir las grasas en los postres y lograr que estén igual de buenos es posible. La fruta, los frutos secos y las especias serán tus aliados en la búsqueda del perfecto dulce sin culpa.

Postres más sanos que no pierden sabor

Los postres elaborados son ese tipo de cosas que pertenecen al grupo de la relación placer/culpa. Comerse un pastel a tope de mantequilla, azúcar y chocolate nos compensa el bajón de un mal día y a la vez nos hace sentir que acabamos de añadir un peldaño a la obstrucción de las arterias. Aunque en la frecuencia está la medida, hay otra manera de disfrutar de los placeres de un dulce rebajando su efecto gochez.

Maestros reposteros, como Alberto Ochoa de Eribe, explican que hay que diferenciar entre comprar un postre elaborado de calidad en un establecimiento, para celebrar un acontecimiento o simplemente porque ese día nos apetece, a comer más a menudo este tipo de alimentos. “Los pasteleros ponemos toda la carne en el asador –en todos los sentidos- a la hora de ofrecer el máximo placer y toda la textura a una elaboración. Por eso, modificar un producto pasa inevitablemente por realizarlo en casa; una buena opción que permite ‘rebajar’ grasas y azúcares”, explica.

Menos azúcar en las recetas

La repostera Sandra Mangas asegura que solo hace falta educar un poco el paladar y que se puede rebajar en cualquier postre. “A veces añadimos azúcar a los alimentos simplemente porque nos han programado así desde pequeños, cuando lo cierto es que ya tienen un dulzor natural”. Si, por ejemplo, para aportar dulzor a un yogur basta con añadirle frutas, con los postres tres cuartos de lo mismo: cuando prepares tu favorito en casa se puede rebajar la cantidad de azúcar poco a poco hasta encontrar el punto justo. Muchas recetas, sobre todo si son americanas, llevan exceso de azúcar. En este caso, pon directamente la mitad.

Más fruta para aligerar

La manera más sencilla de hacer un postre más saludable y ligero es añadirle más fruta, que aportará al resultado –entre muchas otras cosas que iremos viendo–, su dulzura natural. Susana Pérez de Webos Fritos explica su truco: “Cuando hago un bizcocho de manzanas, si añado manzanas a la masa (a no ser que sea reineta muy ácida) puedo bajar hasta 2/3 o incluso más el azúcar”. Para que la ecuación funcione hay que usar una buena manzana, “porque hay muchas que les falta ese punto de dulzor rico”, advierte.

Alberto también apuesta por la manzana, en este caso “en compota para agregar a galletas y bizcochos” y el plátano maduro como fuente imbatible de sabor. Hay una tendencia que apuesta por este fruto como sustituto del azúcar en masas dulces, permitiendo además añadir menor cantidad no solo del azúcar, sino también de huevos. En la repostería vegana directamente los sustituye, con resultados muy buenos.

El aguacate, aunque aquí la tratamos como una verdura, es en realidad una fruta. Los expertos lo utilizan para batidos, como ingredientes en helados sin heladera o, simplemente mezclado con cacao puro para conseguir una especie de mousse rápida y deliciosa. Por descontado, todas estas preparaciones sirven para frutas con textura como plátanos, papaya, etc.

Especias

La canela, la vainilla o las semillas de hinojo aportan un ligero sabor azucarado. El anís, anís estrellado, el cardamomo, el jenjibre aportan muchos sabores a la repostería que hará que olvides la necesidad del sabor dulce.  De ellas se benefician variantes del crumble o de la tarta tatin, especialidades reposteras que utilizan profusamente la fruta.

Hortalizas dulces

Pues eso, conocidos son los cakes de zanahorias, remolacha, calabaza, de las que se encuentran cientos de recetas. Trituradas, estas hortalizas aportan jugosidad, pero también dulzor, así que cuidado con el azúcar añadido.

Frutos secos

Utilizar frutos secos es una técnica habitual en la elaboración de repostería vegana, muy saludable y que podemos incorporar junto a las frutas deshidratadas con su concentración de fructosa. Por ejemplo: con la misma cantidad de dátiles y anacardos remojados en agua durante 24 horas –en la nevera y cambiando el agua varias veces– y posteriormente triturados con un poco de agua, leche o bebida vegetal conseguiremos una deliciosa crema para rellenar o cubrir bizcochos, que podemos usar tal cual o tunear con canela, vainilla o vuestra especia favorita.

También las almendras crudas aportan dulzura natural a los postres, igual que las nueces, anacardos o cacahuete sin tostar, que, además, una vez triturados, sustituyen a cualquier harina para la masa de magdalenas o bizcochos.

Menos grasas, o distintas

Aunque no hay nada de malo en tomar mantequilla, nata y otras grasas potentes de origen animal de vez en cuando, explorar otras posibilidades también puede ser una opción para conseguir postres más ligeros o diferentes.

Por ejemplo, el aceite de oliva como sustituto de la mantequilla, la leche evaporada en lugar de nata, que en muchísimas preparaciones puede hacer exactamente las mismas funciones con mucho menos aporte calórico. Queso batido o yogur griego son perfectos sustitutos de natas y otras grasas más contundentes.

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