La resistencia a los antibióticos matará más que el cáncer

Según datos de la Organización Mundial de la Salud y el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) las bacterias resistentes a los antibióticos son responsables en Europa de alrededor de 400.000 infecciones y provocan 25.000 muertes al año. En España mueren ya 2.800 personas al año por esta causa.

 

La resistencia a los antibióticos matará más que el cáncer

Quienes hoy tienen 80 años nacieron y pasaron su infancia sin antibióticos. En una vida han visto cómo su uso se extendió, cómo han salvado a millones de personas y ahora, cómo su abuso está disminuyendo su eficacia. Hasta el punto de que las infecciones pueden volver a ser una de las principales amenazas para la salud pública.

La OMS ha incluido la "enfermedad X" en su listado de patógenos infecciosos que representan una mayor amenaza para la salud global por su potencial epidémico. Se trata de una bacteria o un virus hipotéticos que podrían surgir en el futuro y causar una infección generalizada en todo el mundo. Esta enfermedad hipotética podría ser causada, por ejemplo, por la resistencia a los antibióticos. Con esta medida, la OMS busca sensibilizar a los estados miembros sobre la necesidad de estar preparados ante una posible emergencia causada por un patógeno todavía desconocido.

El problema es que las bacterias, por el contacto con los antibióticos, su mal uso y su abuso, generan distintos mecanismos de resistencia; las medicinas van perdiendo eficacia y son necesarias otras nuevas y más tóxicas para hacerles frente. Se calcula que cada año ya mueren en el mundo unas 700.000 personas por este fenómeno. Para el año 2050, se calcula que podrían ser 10 millones, y suponer un coste de 100 billones de euros a los sistemas sanitarios.

Efectos secundarios de antibióticos de amplio espectro

A ello hay que añadir que el consumo de los antibióticos de amplio espectro puede generar graves problemas de salud, de ahí que el futuro pase por descubrir dianas terapéuticas, dirigidas a bacterias concretas, como ya se hace con el cáncer.

En esta "revolución" trabajan investigadores, como el presidente de la Asociación Nacional para el Descubrimiento de Nuevos Antibióticos, Domingo Gargallo-Viola, quien en una entrevista incide en la necesidad de descubrir nuevos antibióticos, de espectro reducido, para "matar directamente al patógeno en cuestión, sin afectar al resto del cuerpo humano".

Para los antibióticos de amplio espectro, los que actúan en estos momentos para combatir numerosas bacterias, no hace falta un diagnóstico y no hay que tener identificada la bacteria que causa la infección porque actúa contra una amplia gama de patógenos. Pero el antibiótico en sí también afecta a la flora intestinal, puede producir diarreas, problemas en el aparato digestivo graves y crónicos y de colon irritable.

"Esto no pasaría con un producto de espectro reducido porque matarías al patógeno en cuestión, sin afectar al resto, pero además tampoco generarías tantas resistencias a los antibióticos con la frecuencia que se hace ahora", según el experto.

Este es "un tema grave" -advierte el bioquímico- y España es uno de los países donde está más presente este problema que está asociado al excesivo consumo de antibióticos, moléculas que "solo hay que consumir cuando son estrictamente necesarios". Sin embargo, en España se hace un uso inadecuado por falta de conocimiento y esto nos lleva a tener un porcentaje de cepas resistentes muy alto.

Además, a esa resistencia a los antibióticos también contribuye que en los últimos 55 años no se hayan producido nuevos fármacos de amplio espectro, es decir, el no haber renovado el arsenal de antibióticos y seguir trabajando con las mismas moléculas.

“Se abusa de los antibióticos por parte de los pacientes y también se prescriben demasiado, pero es una situación compleja porque los médicos y farmacéuticos sufren una gran presión desde el punto de vista social por ese desconocimiento", explica el bioquímico.

Los últimos estudios científicos han evidenciado, además, que no es necesario tomar antibióticos durante muchos días para exterminar todos los patógenos y evitar que haya cepas resistentes.

Ahora lo que hace falta son estudios que demuestren en qué momento se tiene que detener el tratamiento y qué dosis, es decir conseguir las dosis adecuadas y los días mínimos para acabar con todos los microorganismos.

Bacterias incontrolables

Las bacterias que causan los principales problemas de resistencia son las denominadas gram-negativas, las "killer", las que cuestan más de tratar porque de alguna manera ya, genéticamente y estructuralmente, "están capacitadas para sobrevivir a la presencia de antibióticos y se vuelven indestructibles".

"Nos enfrentamos a bacterias con riesgo de convertirse en clínicamente incontrolables", según el especialista, y el problema es que éstas nos vayan colonizando a nivel global, y ahí las personas que pueden tener más problemas son las que tienen el sistema inmune más vulnerable.

“Esa es la combinación más dramática, un coctel explosivo que hace pensar en un futuro apocalíptico si no se toman medidas, un futuro en el que las muertes por infecciones podrían superar a las de por problemas cardiovasculares o el cáncer” alerta Gargallo-Viola. En su opinión, “hay que reducir en lo posible el uso de los medicamentos, utilizarlos racionalmente y descubrir nuevas fórmulas que permitan, tras el diagnóstico, combatir bacterias específicas”.

Las soluciones que proponen los expertos

- Extremar las precauciones en los centros hospitalarios

Son los lugares donde se suelen producir y propagar las infecciones más graves. “Es necesario mejorar la higiene de manos; también la limpieza del centro, y esto pasa por mejores condiciones para quienes hacen este trabajo, que están muy mal pagados; hay que cambiar el diseño de los hospitales y que haya un cuarto de baño para cada paciente. Dirán que esto es carísimo, pero el precio a la larga va a ser mayor”, expone Gargallo-Viola.

-Erradicar el suministro al ganado.

Uno de los grandes problemas es que al ganado se le suministran cantidades ingentes de antibióticos. Aunque en la Unión Europea están prohibidos para potenciar el crecimiento, muchos otros países lo siguen haciendo. La recomendación de la OMS es erradicar esta práctica y restringir el uso de estos fármacos a animales que estén realmente enfermos. Sin embargo, estudios moleculares han mostrado que la transmisión directa de las resistencias de animales a humanos puede ser menos importante que otras, como las que se dan en el contagio entre personas. Los residuos que la industria farmacéutica vierte en sus fábricas de China e India son señalados como otra fuente de resistencias.

-Tomar solo bajo prescripción médica

 “El problema en los animales no nos debe distraer de la acción que debemos tomar en la salud humana, el uso racional de medicamentos y la prevención de infecciones”, reclama Alison Holmes, especialista en Reino Unido. “Todavía cuesta extender la regla básica: solo hay que tomar este tipo de fármacos si los prescribe un médico. Y no son efectivos contra los virus, así que nada hacen contra una gripe o un resfriado, en contra de lo que cree casi la mitad de los europeos”, explican los expertos.

-Papel protagonista del personal sanitario

Holmes reclama el papel protagonista del personal sanitario para liderar esta concienciación, con especial mención a la enfermería. “Son el grupo de personal más numeroso; hay que mejorar su papel a la hora de prescribir antibióticos”, afirma.

-Dosificación exacta

Según el tipo de fármaco, la forma de actuar es distinta. Suelen requerir una presencia mínima para su efectividad y la absorción del cuerpo no es por lo general uniforme, sino que hay un pico que va bajando conforme pasa el tiempo. En función del caso, puede ser mejor una dosis más baja pero más continuada. Usar las cantidades exactas, ni más ni menos, es importante, ya que las bacterias pueden terminar generando resistencias tanto por el abuso como porque las cantidades sean insuficientes para terminar totalmente con ellas. Por esta razón se insiste en completar las tomas, aunque los síntomas hayan desaparecido.

 

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Nace una asociación española para promover la I+D en antibióticos

Producir nuevos antibióticos es tarea complicada por la diversidad genética de las bacterias, y para apreciar esa "inmensidad" Domingo Gargallo-Viola pone un ejemplo:

“Los mamíferos están en la tierra desde hace 65 millones de años y necesitan meses y años para reproducirse. Las bacterias llevan 3.000 millones de años y además se reproducen cada 15 minutos, con lo que en términos absolutos son muchas más y algunas se hacen multirresistentes”.

Con el objetivo de hacer frente a las consecuencias de la resistencia a los antibióticos nace la Asociación para el Desarrollo de Nuevos Antibióticos en España (AD-ES), que preside Gargallo-Viola, y se define como una asociación "de carácter puramente científico y no lucrativo, con objetivos alineados con otras asociaciones homónimas en países europeos".

Gargallo-Viola explica que en su objetivo de promover la I+D en esta área, se han propuesto generar sinergias entre las partes interesadas en los antimicrobianos, impulsar el interés de la industria, colaborar con la Administración, promover la creación de las infraestructuras necesarias, y representar a España en las iniciativas europeas. Todo ello porque son "necesarios antibióticos que aporten una ventaja terapéutica sobre lo que ya existe; no podemos seguir la política del me-too", ha destacado.

La investigación en el PRAN

Belén Crespo, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), coincide en la importancia de la colaboración para luchar contra el problema de las resistencias, que ha expuesto que es "una de las razones del éxito del Plan Nacional frente a las Resistencias a los Antibióticos (PRAN)". Una de sus líneas estratégicas, recuerda, es el fomento de la investigación. Para facilitar esta labor, la Aemps tiene la Oficina de Apoyo a la Innovación y Conocimiento sobre Medicamentos, que se integra en la UE-Innovation Network de la que participan la agencia europea EMA y otras agencias nacionales.

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