La rapidez en el tratamiento del ictus resulta crucial para reducir las secuelas

Pocas personas identifican cuáles son sus síntomas principales, y sólo una minoría sabe que ante una sospecha de este episodio se debe llamar inmediatamente al Servicio de Emergencias Médicas.

La rapidez en el tratamiento del ictus resulta crucial para reducir las secuelas

El ictus es una interrupción brusca del riego sanguíneo en una zona del cerebro, y en un 70% de los casos se sabe por qué, una arteria se tapa o se rompe: trombos, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo, malos hábitos alimentarios, exceso de alcohol...

¿Y hasta qué punto influye el estrés? “El estrés es malo para todo, pero no hemos podido identificar que sea un agente causal; aunque sí sabemos que la contaminación empieza a ser un problema muy grave, las partículas que hay en suspensión favorecen la formación de trombos; otro motivo más, por si no teníamos suficientes, para cuidar el planeta”, revela Ángel Chamorro, neurólogo, director de la Unidad de Patología Vascular Cerebral del Hospital Clínic de Barcelona

Muchas veces las causas son evitables, pero las encuestas señalan que la sociedad conoce el ictus de forma muy imprecisa. Pocas personas identifican cuáles son sus síntomas principales, y sólo una minoría sabe que ante una sospecha de un ictus se debe llamar inmediatamente al Servicio de Emergencias Médicas.

"Cada minuto que ahorremos desde el inicio del ictus será crucial para disminuir la posibilidad de desarrollar secuelas. De hecho, por cada minuto de demora en el tratamiento se pierden 1,9 millones de neuronas y 14.000 millones de sinapsis, lo que se traduce en casi 2 días de vida saludable (1,8 concretamente). Las neuronas del cerebro difícilmente pueden tolerar la isquemia, por lo que tenemos que tratar de restaurar el suministro de oxígeno al cerebro tan pronto como sea posible", recuerda Francisco Gilo, neurólogo responsable de la unidad de Ictus del Instituto de Neurociencias Avanzadas de Madrid (INEAMAD).

“Muchos pacientes no piden ayuda inmediata o reaccionan con parsimonia, pensando que la parálisis que les ha sobrevenido súbitamente, su anomalía del lenguaje, su alteración de la sensibilidad, su pérdida de visión o su falta de equilibrio mejorarán espontáneamente”, explica Ángel Chamorro. “Este retraso en solicitar atención médica impedirá poder utilizar en el hospital tratamientos que sabemos que son eficaces sólo si se administran en las horas iniciales. Como resultado de la falta de riego sanguíneo se estima que morirán 2 millones de neuronas por cada minuto que pase. Es fundamental acudir al hospital con la máxima urgencia y restablecer la circulación cerebral”, concluye el neurólogo.  

Segunda causa de muerte

En España se producen 125.000 ictus al año y constituyen la segunda causa de muerte (la primera entre las mujeres) y el principal motivo de discapacidad entre la población. Contrariamente a lo que se cree, no sólo afecta a las personas mayores: la cuarta parte de los casos se produce en menores de 65 años y el 15 por ciento, en pacientes con menos de 45. “Las probabilidades suben con la edad, pero ahora voy a visitar a un chico de 17 años, un deportista de élite, que hace 48 horas ha sufrido un ictus, uno de tantísimos que he visto con un perfil similar”, explica Ángel Chamorro.

Y denuncia: “Lo increíble es ese desconocimiento general de una enfermedad que nos cuesta cerca de 3.000 millones de euros a los españoles todos los años y 34.000 millones a los europeos, pero las sociedades científicas, los paneles de sabios, los organismos gestores, han considerado que el problema no era prioritario y no invierten”. 

Tipos de ictus

Ictus isquémico: Representa alrededor del 80-85 por ciento del total de la patología y se produce por la obstrucción de una arteria cerebral. La isquemia resultante, es decir, la situación de bajo flujo sanguíneo, puede acabar produciendo lesiones cerebrales irreversibles o permanentes.

"El abordaje del ictus isquémico requiere conocer, que dentro de las primeras horas desde que debuta, las neuronas ‘aguantan’ la falta de oxígeno gracias a que se abren vías de aporte alternativas. Estas se basan en otras arterias más pequeñas que, a modo de carreteras secundarias, son capaces de compensar la situación a corto plazo. A pesar de ello, cuando se inicia un ictus, la función cerebral del área implicada se verá mermada, pero si se actúa pronto, el problema podrá será reversible”, insiste Francisco Gilo.

Hasta el año 2015, solo existía la posibilidad de disolver los trombos a través de un medicamento intravenoso que es eficaz si se aplica dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. Pero desde entonces, hay un nuevo recurso, la trombectomía mecánica, que consiste en un cateterismo que accede desde la arteria femoral en la pierna del paciente hasta la arteria del cerebro en la que se encuentra el trombo y ahí se restaura el flujo sanguíneo mediante un extractor o aspirando el material trombótico.

Ictus hemorrágico: Se produce por la rotura de una arteria y la extravasación de la sangre en el encéfalo.

Códico Ictus

Afortunadamente, hoy en día disponemos del llamado Código Ictus que consiste en la activación de todos los medios necesarios para optimizar el tratamiento de los pacientes afectados. Los servicios extrahospitalarios se encargan de la atención inicial. En estos casos, las centralitas de emergencias de los hospitales integrados en el programa alertan al neurólogo de guardia para que, antes de que llegue el paciente al hospital, se prepare el protocolo de actuación establecido en el que están involucrados múltiples departamentos.

Cuando el paciente entra por la puerta de urgencias se le atiende rápidamente en un box. El personal médico, de enfermería, auxiliares de clínica y celadores rodean al paciente y cada uno realiza los primeros cuidados de forma simultánea para ahorrar el máximo tiempo posible.

“Gracias a las técnicas de neuroimagen cerebral a base de TAC craneal y resonancia magnética se decide posteriormente el tipo de tratamiento a aplicar”, explica Gilo.

Los síntomas

Tres síntomas claves para identificar un ictus tanto por el paciente como por el entorno:

•Dificultad para hablar.

•Desviación de la boca.

•Pérdida de fuerza en un brazo.

Además, se producen otros, muy variados, y que pueden pasar más desapercibidos:

-Los que afectan al lado izquierdo: Imposibilidad para expresarse o entender correctamente el lenguaje.

-Los que afectan al lado derecho: Aparece una dificultad para interaccionar con todo lo que ocurre en el lado izquierdo.

-Ambos lados afectados: Se ve afectada la capacidad de moverse o sentir un lado del cuerpo y además la pronunciación se ve también comprometida.

-Regiones posteriores: Pérdida de la visión.

 

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La fisioterapia neurológica puede reducir en un 80% las secuelas de un ictus

Alrededor del 45% de los casos de ictus dejan secuelas. Uno de los grandes retos relacionados con esta enfermedad es, por tanto, su tratamiento, centrado en la rehabilitación y la fisioterapia.

Según un estudio realizado por el Colegio de Fisioterapia de las Islas Canarias, la fisioterapia neurológica reduce en un 80% las secuelas de un ictus o un infarto cerebral, siempre que se aplique durante las primeras 24 horas.

A través de diversos tratamientos fisioterapéuticos se puede enseñar al cerebro –el órgano más afectado por esta enfermedad- a empezar de nuevo. Aun así, le estudio advierte que un 40% de los afectados padecerán algún tipo de discapacidad.

 

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¿Y si el paciente enferma lejos de un gran hospital?

El paso previo a la rehabilitación es la detección de la enfermedad. La Comunidad Autónoma de Catalunya ha impulsado una investigación, que tiene como objetivo mejorar el traslado de los pacientes a los que les sobreviene un ictus grave lejos de un hospital preparado. Actualmente se plantea la dicotomía entre llevar a este tipo de paciente al hospital más cercano, donde se le pueden aplicar tratamientos farmacológicos o enviarlo a un gran hospital, donde se le podrá intervenir con la cirugía correspondiente –trombectomía mecánica-, incluso aunque finalmente no fuera necesario. Actualmente no hay ninguna evidencia científica que ayude a responder a esta cuestión. El estudio RACECAT está impulsado por el Instituto Catalán de la Salud y el plan director de la enfermedad vascular cerebral del Departamento de Salud, entre otros organismos, incluirá cerca de mil pacientes y tendrá una duración de dos años.

 

 

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