El ejercicio mejora la función pulmonar de los fumadores

Los más de 4.000 productos químicos que ingresan en las vías aéreas a través del humo atacan directamente la función pulmonar y, progresivamente, la van debilitando. Ahora, investigadores europeos liderados por un grupo español comprueban que el ejercicio físico puede actuar como aliado y atenuar los daños que produce el consumo de cigarrillos en la salud respiratoria.

 

El ejercicio mejora la función pulmonar de los fumadores

El trabajo, liderado por investigadores de Cataluña, resalta cómo las asociaciones entre actividad física y función pulmonar solo se encontraron entre las personas fumadoras, lo que sugiere la existencia de un mecanismo biológico relacionado con la inflamación.

Por ejemplo, en capacidad vital forzada, que es la medida correspondiente al volumen total que expulsa una persona desde la inspiración máxima hasta la espiración máxima, los fumadores que hacen ejercicio tienen unos 50 mililitros más que los consumidores de tabaco inactivos. Si entre ambos grupos se compara el volumen de aire exhalado del pulmón durante un segundo después de haber tomado aire al límite, también se encuentra una diferencia a favor de los deportistas de casi 40 mililitros. De alguna manera, el deporte amortigua los 'golpes' del tabaco en la función pulmonar del fumador. Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio publicado en la revista Thorax y liderado por un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria “la Caixa”.

La investigación se ha realizado a partir de la Encuesta de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea (ECRHS), en la que colaboran 25 centros de investigación de 11 países europeos. Durante 10 años, se hizo un seguimiento de 3.912 personas adultas que contaban con 27-57 años al inicio del análisis. Los participantes fueron clasificados como activos si hacían actividad física con una frecuencia de dos o más veces a la semana y una duración de una hora a la semana o más.

Las asociaciones entre la actividad física y la función pulmonar solo se encontraron entre las personas fumadoras actuales, lo que sugiere la existencia de un mecanismo biológico relacionado con la inflamación.

Elaine Fuertes, primera autora del artículo e investigadora de ISGlobal, explica que "este dato resalta la importancia de la actividad física específicamente entre los fumadores actuales, que son un grupo con mayor riesgo de tener una función pulmonar deficiente".

Respaldar mensajes de salud pública

El trabajo, que forma parte del proyecto ALEC –financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea y coordinado por el Imperial College London–, también concluyó que los participantes que eran activos en el último reconocimiento del estudio, ya sea por volverse o permanecer activos durante el seguimiento, tenían una función pulmonar significativamente mayor que aquellos que estaban constantemente inactivos.

Según Fuertes, "una posible explicación para este resultado puede ser que la actividad física mejora la resistencia y la fuerza del músculo respiratorio a través de un efecto a corto o medio plazo que requiere un esfuerzo físico sostenido para mantenerlo".

"Los resultados refuerzan la evidencia epidemiológica que respalda una asociación entre actividad física y salud respiratoria", concluye Judith Garcia-Aymerich, coordinadora del estudio y jefa del programa de Enfermedades No Transmisibles y Medio Ambiente de ISGlobal. Esta evidencia debe usarse para "informar y respaldar mensajes de salud pública que promuevan el aumento y mantenimiento de la actividad física como una forma de preservar la salud respiratoria en adultos de mediana edad".

Los beneficios de hacer deporte

En conclusión, siempre tendrán peor función pulmonar las personas que consumen tabaco y no practiquen deporte que aquellos que sí lo hagan. Basta con realizar algún tipo de actividad física con una frecuencia mínima de dos veces por semana. Según las recomendaciones, lo ideal es realizar ejercicio durante 150 minutos semanales. Si todo el mundo cumpliera con este objetivo podrían prevenirse el 8% de las muertes y el 4,6% de las enfermedades cardiovasculares.

El deporte es el seguro de salud más barato y efectivo. La lista de beneficios cada vez es más extensa. Primero, se conocieron sus efectos positivos en el corazón, después en la circulación y contra la obesidad, la hipertensión, los problemas de artritis, la osteoporosis y en la reducción de niveles de colesterol. Se sabe que estimula el sistema inmunológico, mejora la flora bacteriana, previene el envejecimiento cerebral y ayuda a recuperarse de un ictus. En vista de su imparable efecto preventivo, ahora también en los pulmones de los fumadores, conviene incluirlo en los hábitos de vida diaria.

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