El ejercicio aeróbico ayuda a preservar la memoria

Recientes estudios han demostrado que caminar, subirse a la bici –también estática- o correr –en la cinta, por ejemplo-, puede compensar el encogimiento de una región cerebral clave, que mejoraría el funcionamiento de la memoria y mantendría la salud cerebral mientras envejecemos.

El ejercicio aeróbico ayuda a preservar la memoria

Ni siquiera es necesario que la OMS nos lo recuerde, pero se sabe que el ejercicio aeróbico mejora la salud ósea, ayuda a controlar el peso y, por tanto, también disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y accidentes cerebrovasculares.

Un estudio reciente ha encontrado, por ejemplo, que las personas que padecen Alzheimer tenían patrones de actividad diferentes, eran más sedentarios por la mañana -cuando la mayoría de las personas son más activas- pero que, cambiando este patrón realizando r ejercicios tan simples como una caminata,  se mejoraban varios aspectos de su vida como el sueño, la agitación, el deambular y el deterioro cognitivo.

Adicionalmente, otro estudio publicado en noviembre de 2107, halló que el ejercicio aeróbico puede compensar el encogimiento de una región cerebral clave, que mejoraría el funcionamiento de la memoria y mantendría la salud cerebral mientras envejecemos.

¿Cómo se realizó el estudio?

Fue una investigación pionera en su clase y se llevó a cabo por profesionales del National Institute of Complementary Medicine (NICM) en Australia y la División de Psicología y Salud Mental de la Universidad de Manchester en el Reino Unido.

Si bien ya había evidencias de que el ejercicio aeróbico ayuda a mantener el hipocampo (estructura muy importante para la memoria y otras funciones cerebrales) en animales, todavía no existían estudios en humanos.

La salud de nuestro cerebro se deteriora con la edad. En promedio, el cerebro se encoge un 5% más cada década a partir de los 40 años. Para el estudio, los investigadores realizaron una revisión sistemática de 14 ensayos clínicos que examinaron escáneres cerebrales realizados a 737 personas antes y después de participar en programas de ejercicio aeróbico o ser parte del grupo control.

Entre los participantes se incluyó a adultos sanos, individuos con impedimentos cognitivos moderados (como Alzheimer) y personas con un diagnóstico clínico de enfermedad mental, incluyendo depresión y esquizofrenia. Las edades oscilaron entre los 24 y los 76 años. El promedio fue de 66 años.

Específicamente, los científicos examinaron los efectos del ejercicio aeróbico como la bici estática, usar la cinta de correr y caminar. La duración de las intervenciones oscilaba entre 3 y 24 meses con un promedio de dos a cinco sesiones semanales.

A grandes rasgos, los resultados mostraron que, aunque la intervención no tuvo efectos en el volumen total del hipocampo, si incrementó significativamente el tamaño de la región izquierda del hipocampo en humanos.

El autor principal, el doctor Joseph Firth, explica que en vez de incrementar el tamaño del hipocampo, el ejercicio enlentece el deterioro del tamaño cerebral. Es decir que cumple una función de mantenimiento, mejorando la salud al envejecer. Firth opina que estos resultados suponen implicaciones para la prevención de trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer, aunque se necesita más investigación en este área.

Así, empezar una rutina de ejercicios, aunque consista solo en caminatas, es de vital importancia para nuestra salud en general, pero especialmente para el cerebro.

 

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