Las ciudades más inteligentes del planeta

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La tecnología nos ayuda a tener ciudades más sostenibles, más cómodas y más eficientes.

Las ciudades más inteligentes del planeta

 El auge del Internet de las cosas, la extensión del wifi, la participación ciudadana y otros avances científicos repercuten en la vida de los habitantes de las metrópolis, que ahora pueden acceder a los servicios de su municipio desde el teléfono móvil, disfrutar de conexión gratuita desde la playa o pagar a través de identificación facial.

En este reportaje hablamos de las ‘smartcities’ más destacadas del mundo, y de lo que hacen para facilitar la vida de sus ciudadanos y optimizar sus recursos.

Tel Aviv: Servicios administrativos por wifi

  • Tel Aviv es una de las ciudades con más empresas tecnológicas de Oriente Próximo, capital de la ciberseguridad. Hace tres años decidió emprender una transformación para mejorar la relación de la Administración con los ciudadanos. Se creó DigiTel, una app que permite realizar una amplia variedad de trámites a través del móvil, recibir notificaciones y avisar de incidencias urbanas al Ayuntamiento, entre otros servicios. Su uso lo facilita la red de wifi gratuito que se extiende hasta la playa de la ciudad.

    La capital israelí fue premiada por DigiTel como la ciudad más inteligente del mundo en la Smart City Expo de Barcelona de 2014. Este congreso mundial de ‘smartcities’ se celebra anualmente en Barcelona.

Nueva York: Cabinas 4.0

  • Nueva York ha sido designada como la ciudad más inteligente del planeta según el IESE, que elabora una clasificación anual atendiendo a parámetros como la economía, la cohesión social, la movilidad, el medio ambiente o la tecnología. Entre otras medidas, se han colocado sensores en semáforos y autobuses para mejorar su circulación.

    Uno de los proyectos más destacados en Nueva York ha sido la creación de un nuevo concepto de cabina que reemplazará a los 7.500 teléfonos de pago de la ciudad. Ofrecen wifi gratis de alta velocidad, cargadores de batería, acceso a los servicios de la ciudad y actúan como soporte publicitario. También se puede llamar por teléfono, claro. O si se prefiere, hacer una videollamada.

Tokio: Consumo 'smart'

  • La capital japonesa pone al servicio del consumo su altísimo desarrollo tecnológico -el mayor del mundo en este apartado según el ránking del IESE-. En Tokio se utilizan las ‘smart cards’ desde hace más de 15 años. Se trata de tarjetas recargables con las que no solo se puede acceder a los medios de transporte que conectan la ciudad, sino que también sirven en aparcamientos, consignas, tiendas y máquinas de venta de bebidas, snacks y otros productos. Las tarjetas almacenan nuestros datos, que combinados con el momento del día en que se requieren los servicios de, por ejemplo, una máquina de vending,  ésta nos recomendará la comida y bebida más adecuada para nosotros.

Londres: Aparcar gracias a una app

  • La circulación en la capital británica es infernal, y ello incluye los problemas para encontrar un aparcamiento en sus calles. La segunda ciudad más inteligente del mundo en 2016 según el estudio del IESE, intenta paliar el problema colocando sensores de peso en los aparcamientos de las calles con más afluencia de turismos. A través de una app se pueden saber qué sitios hay libres y cuáles están ocupados, para evitar dar vueltas. De momento sólo está disponible en el barrio de Westminster.

    Este servicio también funciona en la ciudad de Santander, que destaca desde hace años como una de las ‘smartcities’ más importantes de España.

Montreal: Llega el quitanieves

  • En Montreal nieva más de 100 días al año - para hacernos una idea, en Burgos no llega ni a 20- y eso convierte a las quitanieves en máquinas imprescindibles en la ciudad. Gracias a sensores el ayuntamiento puede conocer qué puntos de la ciudad necesitan más asistencia. Y los ciudadanos se informan gracias a una app de cuánto van a tardar en retirar la nieve de la zona que les interesa.

Seúl: Tecnología para todos

  • El día a día de Seúl no se concibe sin tecnología. En la capital surcoreana se incentiva a los ciudadanos para donar sus dispositivos al comprarse unos nuevos, y que los de segunda mano vayan a parar a personas con menos recursos.

    En Seúl hay carreteras que recargan vehículos eléctricos a su paso, wifi gratuito en casi toda la ciudad, todo tipo de sensores para mejorar su sostenibilidad y tiendas virtuales Tesco accesibles desde las paradas de autobús (te llevan la compra a casa). También tiene su lado Gran Hermano: el servicio u-City, con cámaras de vídeo inteligentes que detectan intrusiones en propiedades privadas.

Copenhague: Eficiencia máxima a través de sensores

  •  Copenhague destaca por la conocida apuesta de los países nórdicos por las energías verdes y el respeto del medio ambiente. Así, la capital danesa modernizó su alcantarillado y mejoró la calidad del agua, lo que permitió regenerar una parte de la ciudad y abrir una zona de baño.

    Los datos que aportan los sensores de la ciudad también han permitido hacer mejor uso del agua de las lluvias, reducir el número de trayectos en vehículos privados, aprovechar mejor los residuos, perfeccionar la eficiencia de sus turbinas eólicas (es la ciudad con mayor porcentaje de energía generada a través del viento, casi un cuarto del total).

San Francisco: El reto de la movilidad

  • San Francisco está considerada la meca de la innovación y el talento en Estados Unidos. Pero sus empinadas calles no responden a esta definición. El Ayuntamiento y otras instituciones han visto, precisamente en la tecnología que nace en su entorno, la solución a sus problemas.

    San Francisco pretende reducir el tráfico y la polución con el uso de transporte eléctrico, autónomo (sin conductores) y compartido. La idea es crear una flota de vehículos públicos (semejante a Uber) que haga que tener un coche privado deje de tener sentido. Así, el espacio que ocupan los coches también podrá dedicarse a otra cosa como parques, casas asequibles y otros servicios.

Dubai: Palmeras inteligentes

  • Se llaman Smart Palms y, además de dar sombra, proporcionan a los bañistas de Dubai energía para sus dispositivos y wifi ilimitado. Se cargan con energía solar durante el día y también iluminan por la noche. Cada una tiene ocho puntos de carga y genera wifi en un radio de 100 metros. Un servicio más de una ciudad que también ha desarrollado una app para encontrar aparcamiento, otra sobre la vida de la ciudad e incluso una para adoptar mascotas.

Santiago de Chile: Minimizar terremotos

  • Santiago de Chile es, según todas las clasificaciones (incluida la del IESE), la ciudad más inteligente de América Latina. Su reputación como incubadora de ‘startups’ ha hecho que se la conozca como “Chilecon Valley”. La inversión más interesante de Santiago surge, como en el caso de Montreal, de una de las principales amenazas de su entorno: El municipio está desarrollando un sistema a partir de sensores que permita apagar las centrales de energía de la ciudad ante el riesgo de un terremoto, para evitar accidentes catastróficos y pérdidas millonarias.

Yinchuan: El médico, en tu móvil

  • La ciudad china de Yinchuan, cerca de la frontera con Mongolia, está considerada uno de los mejores ejemplos de desarrollo inteligente del gigante asiático. Los contenedores de basura compactan los residuos y funcionan con energía solar (también avisan para su recogida cuando están llenos), los médicos asignan terapias a través del móvil, en la entrada del ayuntamiento te saludan dos hologramas-asistentes y el autobús municipal se paga a través de reconocimiento facial.

Chicago: Sensores multitarea

  • La Ciudad del Viento ha colocado una serie de sensores que miden la calidad del aire de la urbe, el clima, el tráfico y el flujo de personas, entre otros parámetros, para identificar mejor los problemas de la ciudad y así encontrar soluciones más efectivas.

    Se trata de un proyecto colaborativo del ayuntamiento con la Universidad de Chicago y el Laboratorio Nacional Argonne, que tratará de prevenir inundaciones, mejorar la movilidad o proteger el medio ambiente.

Hamburgo: Puerto eficiente

  • La ciudad alemana, segundo puerto de Europa en número de contenedores, suscribió en 2013 un acuerdo con Cisco Systems, empresa americana de base tecnológica, para adoptar medidas que mejorasen su eficiencia y redujesen su impacto ambiental.

    Gracias a ese acuerdo se ha desarrollado un sistema de iluminación inteligente y se regula el tráfico y la contaminación con datos obtenidos a través de sensores. El puerto de Hamburgo disfruta hoy de tecnología punta que ha reducido sus costes operativos. Su sistema de control mejora el tráfico y estacionamiento de los contenedores y detecta riesgos potenciales. Además, garantiza la seguridad de las cargas.

Barcelona: Marquesinas con wifi y cargadores

  • Barcelona es reconocida por la consultora Juniper Research como la segunda ciudad más inteligente del mundo y es anfitriona de uno de los congresos más importantes en este ámbito. El ayuntamiento ha creado un sistema operativo que recopila y analiza los datos de los distintos servicios de la ciudad, y también ha puesto en marcha una plataforma de participación ciudadana para que los barceloneses decidan qué hacer con parte del presupuesto. Asimismo funcionan las llamadas ‘smartquesinas’, con wifi, cargadores de batería, descarga de ‘apps’ e información ciudadana y turística.

Ámsterdam: Energía a ras de suelo

  • En Ámsterdam las bicicletas son parte de la filosofía de vida. Su política de movilidad, su planteamiento urbano y su respeto al medio ambiente la sitúan entre las 10 primeras ciudades en clasificaciones como el Global Power City Index o la del IESE. La iniciativa SolarRoad permitió instalar un suelo compuesto por paneles solares a modo de carril bici en varios kilómetros de la ciudad. Las placas no logran tanta eficiencia como elevadas y bien orientadas, pero generan energía limpia sin molestar, a ras de suelo.

Singapur: Banco de pruebas de apps

  • Por las calles de esta ciudad-estado se pueden ver ya taxis autónomos, que no necesitan conductor. Y al mirar al cielo no es raro ver drones, un hobby habitual entre los ciudadanos. La urbe asiática es un banco de pruebas de apps por su alto nivel tecnológico. El gobierno local también las desarrolla. Por ejemplo, el Ministerio de Interior lanzó una hace poco para que los ciudadanos colaboren para prevenir posibles ataques terroristas.

Nairobi: El despegue africano

  • Nairobi dista mucho de estar al nivel de Singapur, o de cualquier otra ciudad de esta lista. Pero sus políticas son esperanzadoras y la sitúan como la ciudad más inteligente de África. La capital de Kenia atrae inversiones de empresas tecnológicas, tiene muy implantado el pago por móvil ( y parece haber encontrado un modelo propio. En el último Smart City Expo de Barcelona, Nairobi figuró como finalista para el premio a la ciudad más innovadora del “sur global” (categoría en la que figura México DF y otras ciudades al norte del Ecuador). Su idea es combatir la falta de sanitarios con consultas remotas a través de una app que utilicen los pacientes y también los médicos para aprender de otros profesionales.

Múnich: Al servicio de los barrios

  • La ciudad bávara es una de las puntas de lanza de la innovación europea.  Su proyecto de desarrollo presta especial atención a la vida en los barrios. Dos distritos de Múnich se han visto beneficiados del plan de la Comisión Europea ‘Smarter Together’. Se trata de Neuaubing-Westkreuz y Freiham, que agrupan a 50.000 habitantes, que ya desarrollan iluminación más eficiente, servicios de movilidad sostenible como coches compartidos y bicicletas eléctricas y sistemas de energía renovable.

Hong Kong: El valor de una huella dactilar

  •  En cuanto su soberanía fue transferida a China, en 1997, nació la tarjeta Octopus, con la que los hongkoneses pagan prácticamente todo. Otra tecnología que ha tenido un desarrollo especialmente pronunciado en Hong Kong es la de las huellas dactilares. Se utilizan para acceder a numerosos edificios, y ahora también a la cuenta bancaria, gracias a la app recientemente estrenada allí por Citibank.

Santander: Pequeña gran ciudad

  • Los méritos de Santander como ‘smartcity’ han sido reconocidos en ferias y congresos de todo el mundo. Se han instalado 12.000 sensores con el objetivo de reducir la contaminación, mejorar la movilidad y facilitar el aparcamiento. También tiene una app de servicios municipales y otra de realidad aumentada para el turismo.
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