Un casco que lee la mente aumenta la seguridad en el coche

Nissan acaba de presentar en el CES un sistema para que los vehículos monitoricen nuestras señales cerebrales al volante y reaccionen más rápido que nuestras manos o nuestros pies. La empresa aragonesa Bitbrain, dirigida por la matemática e ingeniera María López, ha desarrollado el casco con electrodos que la compañía japonesa pretende integrar en sus coches con el fin de aumentar la seguridad.

Un casco que lee la mente aumenta la seguridad en el coche

Conduces por una carretera y te encuentras con un obstáculo. Debes girar el volante de inmediato para no chocar. Unos milisegundos antes de que realices el movimiento, tu coche lo ha hecho por ti para evitar el impacto: gracias al casco que llevas sobre la cabeza, el inteligente vehículo sabe lo que piensas y ha actuado más rápido que tus manos.

Ese escenario podría convertirse en realidad dentro de unos años, o al menos eso es lo que pretende Nissan. El fabricante de automóviles japonés ha mostrado en el Consumer Electronic Show (CES) en Las Vegas un sistema que ha denominado brain-to-vehicle (cerebro a vehículo): un dispositivo monitoriza la actividad cerebral del conductor para que el automóvil conozca las acciones que pretende realizar —como frenar o girar el volante— y las lleve a cabo antes que él.

Una tecnología enfocada a la seguridad que, según la propia compañía, tendrá aplicación práctica en un periodo de entre cinco y diez años. “Es muy positivo sobre todo en situaciones de riesgo, si tú ves que vas a tener un accidente y tu cerebro te está mandando frenar, el tiempo entre que manda la orden y se hace efectiva es mayor que si va directamente del cerebro al coche. Esos milisegundos a una velocidad muy alta pueden marcar la diferencia entre tener un accidente o no”, explica María López, cofundadora y CEO de Bitbrain. 

Esta compañía zaragozana dedicada a la neurotecnología ha participado en el ambicioso y futurista proyecto del fabricante de automóviles nipón. En concreto, se ha encargado de desarrollar el casco EEG (de electroencefalografía) con el que los visitantes del CES han podido poner a prueba el sistema de Nissan.

Un casco que mide las ondas cerebrales

Bitbrain lleva tiempo trabajando en el desarrollo de sistemas BCI: nació en 2010 como una spin off de la Universidad de Zaragoza después de que sus creadores desarrollaran una silla de ruedas controlada por el cerebro. Hace cuatro años empezaron a trabajar con el centro de tecnología avanzada de Nissan en Japón para crear, desde cero, una interfaz cerebro-máquina adaptada a sus necesidades: un casco ligero y con pocos cables, fácil de colocar y que posee una serie de electrodos secos (no se necesitan geles) para medir la actividad de la onda cerebral.

“Es un dispositivo wearable que tiene una precisión, una señal tan buena que luego se pueden ejecutar los algoritmos cerebrales”, detalla la CEO de Bitbrain.  “Es una labor compleja y costosa porque tienes que hacer muchos prototipos”, señala López. “El primer año desarrollamos un prototipo que iba muy bien con la gente de aquí, y cuando se mandó a Japón no encajaba en la cabeza de los orientales”, ejemplifica.

Mientras ellos concebían el hardware, otros investigadores han trabajado para que esa señal se pudiera decodificar en tiempo real -uno de los retos del sistema- y han desarrollado el software necesario para que el coche identifique la intención de un sujeto y se anticipe a sus acciones. “Todavía hay que refinarlo, pero en un entorno controlado esto ya puede funcionar”, comenta López.

En el proyecto también ha participado el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas de Canadá, el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zúrich y la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en la que un grupo de investigadores ha trabajado bajo la dirección de José del R. Millán.

Reconocido pionero en el estudio de interfaces BCI, Millán lleva años trabajando para lograr que ayuden a las personas que padecen una discapacidad física o a las que sufren enfermedades degenerativas. En su opinión, los coches autónomos no reemplazarán al conductor, sino que solo le ayudarán en momentos puntuales.

Nissan ha defendido en el CES una postura similar. “Incluso en un mundo donde tendremos inteligencia artificial que puede conducir por nosotros, mi idea era tomar ventaja de esta tecnología para perpetuar el placer de conducir en lugar de reemplazar al conductor”, defendía Lucian Gheorghe, uno de los responsables del proyecto. Entre otras cosas, desde la firma contemplan también que, si el coche está en modo autónomo, la tecnología pueda usarse para “detectar y evaluar la incomodidad del conductor”.

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El entrenamiento del cerebro

Bitbrain ha presentado en el CES su tecnología Elevvo, una diadema con sensores que mide la actividad  cerebral para mejorar el rendimiento cognitivo de los usuarios tras decodificarla: a través de una interfaz, conocen si están activando o no ciertas áreas cerebrales y pueden entrenarse en consecuencia.

La revista Frontiers in Behavioral Neuroscience publicó un trabajo, realizado por Bitbrain junto a investigadores del Instituto Aragonés de Ciencia de Salud y de la Universidad de Aragón, en el que probaron  la eficacia de Elevvo en el tratamiento de la depresión tras un estudio en el que participaron 60 personas con trastorno depresivo mayor.

La mejora del deterioro cognitivo de las personas mayores o el entrenamiento de deportistas son otras de las aplicaciones de su sistema. “Para un deportista de élite, concentrarse un poco más puede ser la diferencia entre ganar o no una competición”, apunta López.

La CEO de Bitbrain se muestra convencida de las aplicaciones que podría llegar a tener la neurotecnología en un futuro. “Puede ser una diadema que te ayude a dormir, o que te ayude a ser más productivo, que ayude a la rehabilitación si tienes algún tipo de problema, que combata algunas enfermedades neurodegenerativas... o que directamente interactúes con el televisor o con internet con la mente” ejemplifica. “En el momento que conectes tu cerebro a la máquina, no te harán falta otro tipo de interfaces”.

 

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