El sexo no tiene edad y a partir de los 60, múltiples beneficios

Según un estudio, en España solo el 62,3 % de los hombres de 65 años o más y apenas el 37,4 % de las mujeres de la misma franja de edad son sexualmente activos. Y, sin embargo, recientes investigaciones han descubierto que su práctica tiene numerosos beneficios.

El sexo no tiene edad y a partir de los 60, múltiples beneficios

¿Qué motivos llevan a que tantas personas dejen de practicar relaciones sexuales?

Según el doctor Rafael Iglesias, médico internista, en su experiencia con pacientes los principales son las enfermedades, la viudedad y no tener pareja. “En la misma medida también influyen los aspectos psicológicos y educacionales. Tener una mala percepción de las propias salud y sexualidad, aunque no sea real o se sobredimensione, retrae la actividad sexual, así como una valoración conservadora sobre el sexo”, apunta.

El cardiólogo Valentín Fuster y el periodista Josep Corbella explican en La ciencia de la larga vida qué podemos hacer para retrasar el envejecimiento a partir de los descubrimientos científicos realizados en los últimos años sobre la cuestión. Uno de los capítulos del libro hace referencia a cómo mantener una vida sexual activa pese a los prejuicios y los cambios fisiológicos.

“Con el sexo pasa como con el cerebro. Estamos tan acostumbrados a los prejuicios de la edad, tenemos tan interiorizada la idea del declive y de la pérdida de facultades, que acabamos aceptando como normal que la actividad sexual se acerque a la extinción con cada nuevo cumpleaños, igual que aceptamos como normal que la actividad intelectual vaya a menos. Aceptamos como normales cosas que no lo son. No son más que prejuicios”, afirma categóricamente Fuster.

Hay pocos estudios sobre la sexualidad de las personas mayores. Se estudian

detalle la dieta, la actividad física, la tensión arterial, el colesterol, las facultades cognitivas... ¿Pero el sexo? En mayores no se pregunta. “La realidad es que efectivamente hay pocos datos, pero los pocos que hay transmiten un mensaje claro: si se mantiene una salud aceptable, el interés y la capacidad sexual no tienen por qué desaparecer con la edad. Es, además, una gran fuente de bienestar”, sostienen Fuster y Corbella.

Los pioneros de la sexología, Alfred Kinsey en la Universidad de Indiana y William Masters y Virginia Johnson en la Universidad Washington en Missouri, en Estados Unidos, fueron los primeros que estudiaron la sexualidad en personas mayores, y aunque demostraron que no hay ninguna edad a la que el interés sexual y la capacidad de experimentar placer desaparezcan, no fue suficientes para acabar con el tabú de la sexualidad de los mayores.

Masters y Johnson observaron que con los años se producen cambios en la respuesta sexual de hombres y mujeres. Los hombres tardan más en sentirse sexualmente excitados, pueden necesitar estimulación manual para conseguir una erección y, cuando la consiguen, es menos vigorosa que en la juventud y la eyaculación no es tan potente. Las mujeres también tardan más en alcanzar un estado de excitación, experimentan cambios en la anatomía de la vagina, que se vuelve más corta y estrecha, y el volumen de lubricación vaginal se reduce. Estos cambios son perfectamente normales y no impiden disfrutar de una vida sexual satisfactoria. (...)

Los beneficios del sexo en la madurez

En España, entre los mayores de 65 años, las prácticas sexuales más habituales además de la penetración vaginal son los besos y las caricias, y las menos practicadas la masturbación y el sexo oral.

En busca de derribar tabúes, numerosos científicos han realizado investigaciones acerca de las ventajas del sexo en la segunda mitad de la vida. A partir de las conclusiones de esos trabajos, se enumeran a continuación siete de sus principales beneficios.

1. Favorece la salud cerebral

Diversos estudios realizados por especialistas de las universidades de Oxford y Conventry, en el Reino Unido, han analizado las relaciones entre la frecuencia de la actividad sexual y las habilidades cognitivas en personas mayores de 50 años. Uno de ellos, publicado en 2016, se basó en un conjunto de 6.833 personas de hasta 89 años, que forman parte del llamado Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento. Encontró "asociaciones significativas" entre la vida sexual y la capacidad cognitiva, valorada esta última en función de la posibilidad de recordar palabras y desarrollar secuencias de números.

Un año después, otro trabajo llegó a conclusiones parecidas, observando con mayor detalle el caso de 73 personas dentro del mismo rango de edad. Las conclusiones de este segundo trabajo establecen que "los hombres y mujeres mayores que practican una actividad sexual de forma regular tienen un mejor funcionamiento cognitivo que quienes no lo practican o que quienes lo hacen con poca frecuencia".

2. Te hace parecer y sentir más joven

Las relaciones sexuales constituyen la segunda actividad más importante para conservar la juventud, después del ejercicio físico y mental. Y los beneficios son aún mayores cuando el sexo se practica con una pareja estable en vez de con compañeros ocasionales. Así lo destacaban ya en 1998, y tras una década de investigación, los científicos David Weeks y Jamie James, en un libro titulado Superyoung: The Proven Way to Stay Young Forever (Superjoven: La forma comprobada de mantenerse joven para siempre), para cuya redacción estudiaron los casos de 3.500 personas de entre 18 y 102 años en Europa y Estados Unidos.

Más recientemente, Weeks, ex jefe del área de psicología para adultos mayores en el Royal Edinburgh Hospital, declaró al periódico británico The Telegraph que las personas que practican relaciones sexuales con frecuencia parecen, de media, unos siete años más jóvenes. Esto se debe, indicó, a que el sexo causa la liberación de la llamada hormona del crecimiento humano, la cual brinda a la piel mayor elasticidad.

Por su parte, un estudio publicado en 2017 en Irlanda por el Trinity College Dublin, basado en encuestas a más de 8.000 adultos mayores de 50 años, determinó que las personas sexualmente activas tienden a tener una percepción más positiva de su propia edad y son menos propensos a sentirse viejas y a prestar atención a las consecuencias negativas del paso del tiempo. Además, se ven a sí mismas más saludables y experimentan menos signos de depresión.

3. Beneficia el corazón

Al tratarse de un ejercicio físico, la actividad sexual también redunda en beneficios para el corazón, ya que reduce el riesgo de padecer hipertensión y otros problemas vinculados con ese órgano. Sin embargo, en este sentido no son positivos todos los aspectos. Según una investigación elaborada en Estados Unidos y publicada en 2016, tener sexo con frecuencia (una vez a la semana o más) duplica en los hombres mayores el riesgo de padecer problemas cardiovasculares. El riesgo no solo aumenta en los hombres que lo hacen con mayor frecuencia, sino también en los que tienen relaciones más placenteras o satisfactorias.

Estas conclusiones surgieron a partir del análisis de datos de 2.204 personas de entre 57 y 85 años. Tales hallazgos "desafían la suposición generalizada de que el sexo trae beneficios uniformes para la salud de todos", apuntó la directora del trabajo, Hui Liu, de la Universidad Estatal de Michigan, quien no descartó la posibilidad de que los fármacos para aumentar la potencia sexual, como el Viagra, tengan su influencia sobre estos resultados.

En las mujeres, en cambio, las conclusiones fueron opuestas: la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales disminuyen el riesgo de padecer problemas cardiovasculares como taquicardia, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca y accidente cerebrovascular.

4. Reduce el riesgo de cáncer de próstata

Un estudio reciente, publicado por la revista European Urology, basado en la observación de casi 32.000 hombres a lo largo de 18 años, determinó que cuanto mayor es el número de eyaculaciones (sin importar si es con alguien o con masturbación) más bajo es el riesgo de padecer ese tipo de cáncer.

El trabajo estableció en 21 eyaculaciones por mes la cantidad "apropiada" para reducir el riesgo de cáncer de próstata. Y los beneficios son aún más notorios para los hombres de más edad: mientras entre los hombres de 20-29 años esa cifra de eyaculaciones mensuales reduce en un 19% el riesgo de padecer la enfermedad, entre los hombres de 40-49 años esa reducción es de un 22%.

5. Combate el insomnio

La actividad sexual provoca la liberación de oxitocina y endorfinas, sustancias que producen efectos anestésicos y de bienestar. Por ello, en general el sexo calma el dolor, también la ansiedad, y ayuda a dormir mejor, aunque el efecto también puede ser el opuesto y contribuir al insomnio.

6. Es bueno para la pareja

La actividad sexual, y en general la intimidad física ayuda a que las parejas tengan mayores niveles de satisfacción matrimonial. Así lo comprobó un estudio publicado en 2014 por científicos de la Universidad de Chicago, que analizó los casos de 500 parejas cuyos miembros tenían entre 58 y 85 años; la mayoría de llevaban juntas al menos 40 años.

7. Te hace más feliz

Según una encuesta de la Sociedad Gerontológica de Estados Unidos, el 60% de las personas de 65 o más años de edad que en el último año habían tenido sexo al menos una vez por mes se declararon "muy felices" con su vida en general. Entre quienes no habían mantenido relaciones sexuales en los doce meses previos, esa cifra alcanzó solo el 40%.

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Qué podemos hacer para mantener un grado satisfactorio de actividad sexual

Disfrutar de buen sexo depende de dos variables principales, según la Encuesta Nacional de Salud y Conducta Sexual de Estados Unidos de 2010: la relación de pareja y el estado de salud.

- Adaptarse a la pareja

Las personas que viven en pareja tienen una probabilidad más alta de tener actividad sexual a cualquier edad. Pero incluso entre quienes tienen pareja hay una gran variabilidad. Uno de los problemas más comunes es lo que los sexólogos llaman discrepancia en el deseo. Significa que la frecuencia de las relaciones sexuales en una pareja no se corresponde con lo que desean las dos personas.

 “Si la relación de pareja es buena, esta discrepancia en el deseo no tiene por qué convertirse en un problema grave. De hecho, son muchas las parejas que se adaptan a él y que encuentran estrategias para no vivirlo como un problema”, afirma Fuster.

-Cuidar la salud cardiovascular

Además de estos problemas psicológicos que perjudican la sexualidad, pueden interferir también factores fisiológicos. El más común en hombres es el descenso progresivo de la testosterona con la edad, que se asocia con un declive de la actividad sexual, del rendimiento físico, de la masa muscular y de la sensación de vitalidad. (...) Un problema más grave, y también muy común, es una mala salud cardiovascular. “La erección depende de una compleja red de venas y arterias que controlan el riego sanguíneo del pene. Todo lo que perjudique una buena circulación de la sangre en el conjunto del organismo perjudica también la circulación en la zona genital y por lo tanto la erección en los hombres, así como la irrigación del clítoris en las mujeres”, explica Fuster.

-Tomar alimentos ricos en flavonoides

Los alimentos ricos en flavonoides son los que más ayudan a prevenir la disfunción eréctil, según Valentín Fuster. “No hay motivos para pensar que los alimentos beneficiosos vayan a ser muy distintos en mujeres”, concluye el cardiólogo.

Los flavonoides son un amplio grupo de sustancias de origen vegetal que se encuentran en un gran número de alimentos: frutos rojos, cítricos, perejil, cacao, vino tinto, té, café... Incluso hay un estudio que ha detectado que, en la población de EE UU, tomar dos o tres tazas de café al día reduce el riesgo de disfunción eréctil en un 39 por ciento. La explicación es que algunos flavonoides actúan sobre las moléculas que regulan el sutil equilibrio entre la constricción y la dilatación de los vasos sanguíneos del pene.

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