Las plantas medicinales tienen efectos, también secundarios

Un nuevo trabajo revisa las evidencias que existen sobre interacciones entre fitoterapia y fármacos y señala que las del ginkgo, el hipérico, el té verde y el gingseng provocan resultados negativos asociados a la medicación con más frecuencia.

Las plantas medicinales tienen efectos, también secundarios

El consumo de plantas medicinales se suele asociar con terapias naturales y disociar de los efectos secundarios. Sin embargo, las interacciones causadas por suplementos y fármacos que las contienen pueden provocar interacciones medicamentosas cuya peligrosidad puede variar. Así lo advierte un trabajo realizado por investigadores de farmacología clínica y biomedicina de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad sudafricana de Tygerber.

Su objetivo, aseguran, ha sido evaluar la severidad de los resultados negativos asociados a la medicación (RNM) provocados por plantas medicinales en pacientes que las tomaban como tratamiento concomitante de otros medicamentos prescritos. Para ello se basaron en la revisión de las evidencias de estudios publicados y concluyeron que el hipérico o hierba de San Juan, el ginkgo, el gingseng y el té verde eran las hierbas que tenían más riesgo de provocar efectos adversos.

Josep Allué, investigador del Departamento de Fisiología Vegetal de la Universidad Autónoma de Barcelona y vocal de Plantas Medicinales y Homeopatía del Colegio Oficial de Farmacéuticos de esta ciudad, apunta que el trabajo "es discutible metodológicamente", pero lanza un mensaje positivo, porque pone en valor estas interacciones. "De los 49 casos que dan, en cuatro son muy probables, en dos son dudosas y en 18, posibles. La alerta debería de ser: no tome estas plantas sin hablar con el farmacéutico", señala.

Más control

Miguel Martín Almendros, vocal de la junta directiva del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), coincide con Allué en que se trata de una "buena revisión, pero con poca casuística y muchos interrogantes. Coincido en la infravaloración de las interacciones medicamentosas con preparados fitoterapéuticos. El uso de la fitoterapia debe estar sometido a control médico o de personal sanitario con conocimiento en farmacognosia, como puede ser el boticario".

Según el vocal de Infito, este trabajo es relevante "por las pocas revisiones que hay en esta línea y lo poco publicado con respecto a interacción planta medicinal-fármaco de síntesis". Además, "supone una llamada de atención a investigar un problema que va a ir en aumento por la popularización de la fitoterapia, empezando por adjuntar un prospecto en los envases y formar a profesionales en su uso y conocimiento".

El trabajo encontró que la mayoría de estos efectos adversos fueron notificados por pacientes de entre 51 y 69 años (el 24,49 por ciento) y mayores de 70 años (22,45 por ciento). El 30,60 por ciento de ellos tenía antecedentes de problemas cardiovasculares, como hipertensión, cardiomiopatía, fibrilación arterial, etc.; y, de ellos, el 86,67 por ciento estaba bajo tratamiento con warfarina. "Los riesgos de mezclar algunas plantas, como el ginkgo o el hipérico, con anticoagulantes son conocidos. Son plantas que se están utilizando mucho, sobre todo en extractos concentrados, por lo que el riesgo de interacción es real", asegura Allué.

Problemas cardiovasculares

No obstante, el farmacéutico advierte de la importancia de poner cada hierba "en su contexto". En el caso del té verde, por ejemplo, indica que se habla de "extractos concentrados, no de la infusión. La crítica que solemos hacer cuando valoramos estos estudios es que mezclan todos los productos", añade.

Los medicamentos anticancerosos también son susceptibles de provocar efectos indeseados al mezclarlos con hierbas medicinales. El 22,45 por ciento de los pacientes que alertaron de RNM tomaba agentes alquilantes o inhibidores de quinasa. "Se trata de medicamentos que alteran todo el metabolismo, por lo que hay que ser cauteloso con el uso de hierbas como el hipérico", señala Allué.

Martín Almendros recomienda extremar las precauciones ante el uso "indiscriminado y sin control médico" del gingseng y el ginkgo, cuyas interacciones no son tan conocidas, e indica que también sorprenden las del zumo de las bayas de goji con la warfarina, las del melilolo y la luteina con el interferón beta-1b y el boldo con el tacrolimus.

Los investigadores del estudio avisan sobre la necesidad de alertar tanto a pacientes como a especialistas para evitar las mezclas más peligrosas. En este sentido, el vocal de Infito recuerda el papel del farmacéutico, que "suele ser más consciente de lo que toma el paciente, por prescripción médica y de plantas medicinales, que el mismo médico de cabecera" y sugiere replantear la comunicación entre ambos.

Consultar las interacciones en plataformas digitales

“Según datos del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito), sobre un 20-25 por ciento de pacientes usa fitoterapia, aunque no es consciente de que toma un producto que tiene un efecto farmacológico”. Así lo asegura Lourdes Girona, jefa de la Sección del Servicio de Farmacia del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, impulsora de la plataforma digital medinteract.net, que recopila información actualizada sobre interacciones farmacológicas, incluidas las de fármacos con fitoterapia, para los profesionales sanitarios. “Hay que preguntar y concienciar a la población de que el origen natural no significa que sea seguro, o que sea inocuo”, añade.

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¿Medicamentos o plantas?

“Hay que poner en valor este estudio, que trata más de las interacciones que pueden provocar las plantas medicinales con la toma de determinados medicamentos, porque obviamente aquellas tienen efectos, no de los beneficios de utilizar plantas para determinadas dolencias”, afirma Angel Garay, presidente del Colegio Vasco de Farmacéuticos, quien alerta, en cambio, de la cantidad de medicamentos sin receta que consume la población: “Estamos banalizando el medicamento como si fuera un producto de consumo más y no lo es. Hay que usarlo cuando y como se necesite y en sus justos términos. Pero en una sociedad que no tiene ninguna resistencia al dolor, hay que hacer una labor constante de educación en salud. Ahora se llega a decir voy a dar un discurso y como me pongo muy nervioso voy a tomar algo... pues igual con una taza de tila tienen suficiente. Por eso, a veces, ciertos recursos como las plantas medicinales, si se usan con moderación, pueden funcionar”, afirma.

Tres plantas sedantes

Precisamente es en este tipo de situaciones cuando la gente más tiende a medicarse: para dormir o tranquilizarse ante una circunstancia que le supera.

Estas tres plantas naturales le ayudarán a relajarse, siempre, tras consultar con su médico o farmacéutico:

-Espino albar

Un viaje, un acontecimiento importante, una mala noticia… alteran nuestro ritmo cardiaco y el ciclo de sueño, por ello, las infusiones a base de espino albar pueden ayudar a aliviar los síntomas cardiacos temporales –como las palpitaciones, por ejemplo- debidos a cuadros leves de ansiedad, tras descartar otras patologías. También sirve como ayuda para conciliar el sueño.

-Lavanda

Tanto la flor como su aceite esencial se usan para aliviar síntomas leves de estrés mental y agotamiento y para ayudar a dormir, tal y como aprueba la Agencia Europea del Medicamento. Además, se emplea en el tratamiento de alteraciones del humor

como inquietud, agitación e insomnio.

-Kava

El rizoma seco de esta planta, desprovisto de raíces, está aprobado por las guías terapéuticas de plantas medicinales de la Comisión Europea para tratar la ansiedad, el insomnio y el nerviosismo. Su té, en infusión, es uno de los secretos relajantes polinesios. Popularmente se dice que ayuda a despertar la libido.

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