Escuelas ecológicas (II)

Los niños pasan menos tiempo en la naturaleza que antes, lo que afecta a su estado físico y mental, dicen los expertos. Y los centros educativos pueden reducir este problema. Existen colegios que incluyen el medio ambiente como clave en sus programas e instalaciones educativas.

 

Escuelas ecológicas (II)

Primera etapa: la guardería

Los centros de educación infantil, conocidos como guarderías, son el primer contacto educativo y social para muchos bebés y niños. Si aspectos como el reciclaje, la alimentación local y ecológica o el ahorro de agua y energía cobran protagonismo en ellas, las familias salen beneficiadas y asumen valores ecológicos que les harán más respetuosos con su entorno. Este artículo señala cómo debería ser un centro de educación infantil ecológico y cuáles son sus ventajas y desafíos.

Diversos centros de educación infantil en Barcelona, País Vasco y Galicia han asumido alguno de estos criterios ecológicos, según Vanessa Villar Martínez, directora pedagógica de Dreams, una escuela infantil ecológica de Logroño, que apunta a los países escandinavos como Dinamarca o Finlandia como los más avanzados en esta materia.

Las guarderías ecológicas ofrecen diversas ventajas para los padres y sus hijos. Vanessa Villar explica que el principal es el clima de colaboración y confianza que se crea, "el centro es como su casa". Además, se generan valores educativos ambientales para las familias: "La filosofía educativa ecológica hace que los bebés se beneficien en la salud higiénica, alimentaria, evolutiva y social, y los padres, de un modelo ecológico que pueden desarrollar con sus hijos".

Estos son los elementos que debería tener en cuenta una guardería con criterios ambientales:

Instalaciones. Deberían utilizar materiales respetuosos con el medio ambiente y la salud de los bebés y niños, como pinturas basadas en agua, alfombras con fibras naturales, cunas de madera con certificado FSC o suelos de linóleo, corcho o madera. El edificio tendría que reducir al máximo el consumo en climatización, gracias a un buen aislamiento térmico o una buena orientación que aproveche la máxima luz solar y ofrezca una buena ventilación.

Alimentación. El centro debería tener cocina propia para preparar los menús y adaptarse a las necesidades de cada pequeño, donde se cocinarían alimentos de temporada, locales o de kilómetro cero y con certificación ecológica. Sería deseable contar con un huerto urbano donde se cultivaran diversos vegetales para aprovecharlos directamente. La guardería ecológica también debería facilitar que las madres puedan dar leche materna a sus hijos.

Higiene y cosmética. Los pañales, toallitas y esponjas lavables reducen la generación excesiva de residuos. Baberos, batas y demás prendas deberían ser de materiales naturales y ecológicos, al igual que los productos de limpieza y aseo personal.

Programas educativos ambientales. Los responsables del centro deberían priorizar actividades como talleres de reciclaje, cultivo de un huerto y manualidades con arcilla u otros elementos naturales; salidas a la naturaleza; uso de juguetes con materiales naturales, reutilizables o con valores ecológicos; charlas educativas para practicar en casa iniciativas ecológicas; sistemas de intercambio de juguetes, ropa, libros, muebles infantiles, etc.

Ecoescuelas: así son los colegios que apuestan por el medio ambiente

Varios centros en España priorizan el contacto con la naturaleza y la sostenibilidad como parte de su programa educativo.

Estos centros cuentan a continuación su experiencia y ofrecen consejos para que todos los colegios incorporen más a la naturaleza como parte de su programa educativo con los pequeños.

-Bosquescuela: La naturaleza es el aula

Las bosquescuelas son proyectos educativos innovadores basados en las escuelas en el monte de Centroeuropa y de Europa del norte. La principal característica de este modelo es que el aula es la propia naturaleza. En España existe un grupo de juego en la naturaleza que funciona como bosquescuela, Saltamontes, desde hace cuatro cursos en Collado (Madrid). También hay dos más en Valencia y Mallorca. En 2014 abrió la primera escuela infantil homologada por la administración pública en Cerceda. La mayor parte de estos proyectos apuesta por el juego libre como herramienta de aprendizaje en la etapa infantil.

En la actualidad, Bosquescuela está presente también en Canarias, Cataluña, Euskadi, y Galicia. Estos centros educativos que apuestan por el medio ambiente incorporan el modelo europeo de Educación Infantil al Aire Libre en España.

Según Silvia Corchero de la Torre, formadora y responsable de desarrollo y comunicación de Bosquescuela, en estos colegios "la naturaleza es el aula y los materiales didácticos proceden del medio natural. Los niños y niñas crecen recibiendo todo el beneficio de la naturaleza a su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Aprenden viviendo experiencias reales en un entorno que prima el respeto a sus ritmos de aprendizaje y sus necesidades: libertad, movimiento, respeto, escucha, expresión, juego, comunicación, etc.". Un pilar básico de estos centros es el juego libre en la naturaleza. Este vídeo explica su modelo educativo.

-Fuhem: colegios para una sociedad más justa y sostenible

La Fundación Fuhem "impulsa una sociedad más justa, democrática y sostenible". Su tarea está centrada en dos áreas de trabajo: la labor ecosocial (con investigación y difusión de estos temas) y la educativa. Sus tres colegios y centros educativos de Madrid abarcan desde la Educación Infantil hasta Bachillerato y también la Formación Profesional. Sus patios contienen elementos naturales, los comedores tienen menús ecológicos y saludables, su política de compras sigue criterios ambientales y sociales y las actividades extraescolares y puntuales de contenido ecosocial, como el Día Mundial del Medio Ambiente, se celebran durante todo el curso.

No obstante, estos elementos, aun siendo importantes, "no son los que realizan los cambios cualitativos", afirma Luis González, coordinador del proyecto educativo ecosocial de Fuhem. Para lograrlo, han incluido el medio ambiente en el corazón de la práctica docente: los contenidos trabajados en las aulas y el método.

-Gredos San Diego: colegios en el bosque y el mar

Gredos San Diego es una cooperativa que cuenta con ocho centros educativos en la Comunidad de Madrid y próximamente abrirá otro en Costa Rica. Además, dispone de dos aulas de naturaleza en Ávila y Segovia (Aula en la Naturaleza la Vía Láctea y Albergue Sendas del Riaza) donde los alumnos desde Infantil a Secundaria participan en un programa de educación ambiental de una semana.

Asimismo, esta cooperativa educativa desarrolla desde 2013 un programa de formación, promoción, dinamización y divulgación ambiental en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, que incluye visitas al Hayedo de Montejo. Y desde 2015, además, tiene el aula de mar Bitácora, que permite viajar en barco por el mar Mediterráneo a los alumnos de Bachillerato y Formación Profesional.

"Los centros integran la educación ambiental en la práctica docente con diversos proyectos dentro y fuera del aula, la educación ambiental, el desarrollo sostenible, así como la economía verde", dice Marta López Abril, responsable del departamento de medio ambiente del área pedagógica.

Ecoescuelas internacionales

También existen iniciativas destacadas fuera de España. Entre ellas, sobresale la experiencia del centro Green School en Bali (Indonesia), donde la sostenibilidad es el eje principal de su práctica docente y ha sido un factor determinante en el diseño de sus instalaciones.

Otra es la red Eco-Schools, que cuenta con unos 49.000 centros en 64 países de los cinco continentes, 530 de ellos en la Red de Ecoescuelas en España. Los alumnos de distintos países del mundo comparten así experiencias e interés por la conservación del medio ambiente. Una de ellas es la iniciativa "Thick Jumper Day" (El día del jersey gordo), que consiste en apagar la calefacción en una jornada escolar, durante la cual los estudiantes acuden con un jersey gordo y desarrollan actividades de concienciación sobre el cambio climático. 

IIIIIIIIIII

Los niños que pasan más tiempo en entornos naturales rinden mejor en la escuela

Lo teorizó hace tres siglos Rousseau y más tarde la pedagoga María Montessori. Un estudio del Instituto de Salud Global ha demostrado ahora que los niños que pasan más tiempo en entornos naturales rinden mejor en la escuela

“La mayor exposición continuada a espacios verdes se asocia con mejores puntuaciones en las pruebas de atención a los 4-5 años y a los 7 años de edad en nuestra cohorte longitudinal”, concluye el informe. Es decir, los niños que juegan y pasan más tiempo en parques y al aire libre -subiéndose a los árboles, correteando por la hierba, tocando hojas, tierra o piedras- experimentan un mayor desarrollo cognitivo y rinden más en la escuela.

Expertos y docentes ya lo sabían. “Ninguna descripción, ninguna ilustración de cualquier libro puede sustituir a la contemplación de los árboles y de toda la vida que los rodea en un bosque real”, escribió la pedagoga italiana María Montessori, que defendía el juego como principal 'maestro' de los párvulos. Mucho antes que ella, hace casi tres siglos, el ilustrado Jean-Jacques Rousseau, cuyas ideas influyeron no solo en la génesis de la Revolución Francesa sino también en materia didáctica, teorizó que la educación debe regularse “por los ritmos de la Naturaleza”. Se trata de una concepción indiscutida, de un principio axiomático, para amplios sectores de la comunidad educativa.

“Es una cuestión que consideramos obvia, pero ahora la ha demostrado este estudio, que tiene mucho valor porque se ha realizado durante diez años de observación y presenta conclusiones serias y fiables”, explica Andrés Payá, doctor en Pedagogía y director del Departamento de Educación Comparada en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valencia.

El estudio se basa en datos comprobados en 1.500 niños y niñas de Sabadell y Valencia y recogidos entre los años 2003 y 2013. Se analizó la mayor o menor proximidad de sus residencias a espacios verdes en el momento del nacimiento, a los 4-5 años y a los 7. En estas dos últimas fases “realizamos pruebas psicológicas universales de evaluación a través de ordenador de forma muy sencilla: los niños solo tenían que pulsar la tecla de 'enter'. Y en ambas edades encontramos mejores respuestas y mayor capacidad de atención y menor impulsividad en los chavales acostumbrados a jugar, correr o saltar en parques y espacios verdes”, explica Jesús Ibarluzea, doctor en Salud Pública y uno de los especialistas que han trabajado en la investigación. El proyecto, dirigido por el médico y epidemiólogo ambiental Payam Dadvand, ha requerido del concurso de “cerca de cuarenta profesionales de ámbitos muy distintos, como la psicología, la salud pública, la bioquímica, la estadística o la epidemiología”, detalla Ibarluzea.

Sanos, sociables y creativos

Andrés Payá matiza que “la clave no reside tanto en la cercanía de los espacios verdes como en el uso y aprovechamiento que se haga de ellos”. El docente resume en tres los beneficios principales que el aire libre aporta al desarrollo del niño: “Mejora su salud a través del ejercicio físico; la sociabilidad, porque el juego se hace con iguales, y potencia la creatividad y el pensamiento divergente al interactuar con el agua, el barro, las hojas... Nuestro instinto espontáneo es ese, no jugar en casa solos con un juguete”.

Desde un punto de vista más médico, Rafael Guerrero, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, asegura que “el contacto con entornos naturales reduce síntomas frecuentes en nuestros tiempos, como la hiperactividad, el déficit de atención y la impulsividad”. ¿Por qué? “La naturaleza nos enseña que las cosas requieren un tiempo; yo no puedo plantar una semilla y esperar que al momento nazca un árbol o una planta. Esto mejora la atención porque te centra en el momento presente, aquí y ahora. Estos niños tienen mayor facilidad para concentrarse, controlar sus impulsos y emociones. Lo dicen los estudios y nos lo demuestra la clínica. Además, el medio natural los hace más sociables y les ayuda a alcanzar lo que se llama atención plena. Su desarrollo cerebral es mucho más potente”.

 

Guerrero agrega además que “estos niños van a tener mayor tolerancia a la frustración cuando sean adultos, porque en la naturaleza habrán aprendido que no todo sale siempre como se espera”.

 

Comentarios
Escuelas ecológicas (II)